DEL SILENCIO AL HABLA POPULAR, UN DECIR FILOPOIÉTICO

“El habla popular dice entonces la palabra común, pero esconde, detrás, la gran palabra, que completa al sujeto viviente.”

Rodolfo Kusch

Una vez esbozado el concepto de filopóiesis y principalmente el vínculo entre filosofía y poesía, desde una mirada histórica y crítica de su presencia en la reflexión filosófica, se vuelve necesario para fines de este escrito, vincular aquellos conceptos con la óptica del pensamiento latinoamericano, el cual nos permitirá profundizar en los campos más cercanos de nuestra mirada sobre la importancia radical de fomentar otros diálogos alterativos que permitan fructíferos encuentros reflexivos en las aulas del saber escolar.

La reflexión filosófica en el pensar latinoamericano ha permitido situar la continuidad del crear mítico en el lenguaje de su decir. Esto se explicita en las categorías kuscheanas de palabras comunes y palabras grandes, donde las primeras se dicen “para determinar, para decir esto es, aquello es, o para señalar causas”.[1] “Pero la palabra grande trasciende la palabra común, dice más de lo que expresa […] es una palabra que se desempeña en el silencio.”[2] Siendo la palabra común parte de un espacio lógico y la palabra grande de una meta-lógica, podemos relacionarlas tanto con la filosofía como con la poesía respectivamente. A esto último podemos agregar, desde el pensar latinoamericano, que el pensar crítico nace de la palabra común y el pensar reflexivo, de la palabra grande.

El silencio propio de esta última, se vincula directamente con el habla popular, debido a que este está lleno de signos, símbolos y gestos que permiten la vivencia del rito, fruto del decir mítico. Para profundizar en la importancia del silencio veamos lo propuesto por el chileno Max Colodoro, para luego volver a lo expuesto por Kusch. Veamos:

“Lo que invoca al mundo y a las cosas en su intimidad es aquello que intima a la palabra y al silencio. Lo que une y perpetúa esta unidad es lo que hace posible la distinción, lo que permite mirar al silencio como lo Otro de la palabra, como una alteridad que comparte sin saberlo el mismo origen.”[3]

Como indicamos en el vínculo filopoiético expuesto en la categoría del estar siendo, tanto lo mismo como la diferencia (“la diferencia es el silencio mismo”[4]) nos permiten entender a la palabra, más precisamente el Decir del ser, como un punto de encuentro entre filosofía y poesía. Esto expresado en el filósofo latinoamericano Colodoro se sintetiza en lo siguiente:

“La poesía y, junto con ella, la filosofía serían los ámbitos donde la palabra logra intuir esa autenticidad del Ser […] La palabra filosófica y la poética son el lugar donde la autenticidad de un tiempo histórico, de un momento en la cultura, puede acceder a hacerse concepto, escapar de lo meramente contingente y volcar su mirada hacia la profundidad de su ser auténtico.”[5]

Volviendo a Kusch, podemos decir que es gracias a esa autenticidad que el pensar latinoamericano permite que su reflexión filosófica de cabida a la creación poética, donde lo mítico se vuelve parte del pensamiento popular, a través de lo simbólico y la parábola. “El pensamiento surge así como una parábola que parte desde su imposibilidad hacia una posibilidad concretada”[6]

El habla popular propio de las raíces latinoamericanas, es entonces una categoría que nace desde el silencio para concretarse poéticamente en el pensamiento.

[1] KUSCH, Rodolfo; Esbozo de una antropología filosófica americana. [2] KUSCH, Rodolfo; Esbozo de una antropología filosófica americana. [3] COLODORO, Max; El silencio en la palabra. [4] HEIDEGGER, Martin; De camino al habla. [5] COLODORO, Max; El silencio en la palabra. [6] KUSCH, Rodolfo; Esbozo de una antropología filosófica americana.




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