Ecomunitarismo, Educación de resistencia y Autarquía ante el cerco y la amenaza de bombardeo imperialista
- Miguel Herrera C.
- hace 2 días
- 20 min de lectura
Escrito por Sirio López Velasco (lopesirio@hotmail.com)
Advertencias
Es muy fácil escribir lo que sigue cuando como yo se es un profesor que goza de una buena jubilación y vive en un país que no corre el riesgo inminente de sufrir un devastador bombardeo yanqui. Quienes están expuestos a ese riesgo habrán de decidir si estas líneas tienen algo de valor.
El 12 de mayo de 2026 Donald Trump publicó en su red social un mapa de Venezuela cubierto con la bandera estadounidense y con el título “51° Estado”. Y un funcionario de Fox News manifestó que oyó a Trump diciendo que considera seriamente la posibilidad de hacer de Venezuela el Estado número 51 de EEUU.
Ahora imaginemos que en 1814 un caraqueño le dice al también caraqueño Simón Bolívar que si persiste en su intento independentista el poderoso ejército español puede bombardear ferozmente a Caracas. Ante esa observación ¿Bolívar diría que hay que renunciar a la independencia y tratar de pasarla lo mejor posible bajo la bota española? ¿O por el contrario afirmaría que la independencia es una causa que (infelizmente) justifica y merece todos los sacrificios? Creo que no hay dudas de que la respuesta de Bolívar sería esta última. (Como se sabe, la mitad de la población venezolana pereció en esa lucha independentista).
Aquí nos limitaremos a introducir el tema anunciado en el título, escribiendo poco más que un “punteo”, que exige desarrollos futuros por parte de quienes se interesen en la crucial cuestión que ahora abordamos. También aclaramos que partimos del caso de Venezuela (que conocemos a la distancia y por ende con todas las limitaciones que ello supone), pero pensamos que quizá estas reflexiones puedan tener valor para toda Nuestramérica (y el mundo). Y en tercer lugar señalamos que estas líneas dan continuidad a algunos artículos nuestros anteriores (ver “Notas ecomunitaristas sobre la defensa contra una invasión militar imperialista en Nuestramérica”, 5 pp., 25/8/25, en
https://www.aporrea.org/ddhh/a344093.html , “Ecomunitarismo, Nuestramérica, y respuesta a la operación yanqui ‘Lanza del Sur’”, 6 pp., 24/11/25, en
https://rebelion.org/ecomunitarismo-y-nuestramerica/, “¿Hacia dónde va Venezuela? Algunas notas ecomunitaristas”, 14 pp., 30/1/26, en https://rebelion.org/hacia-donde-va-venezuela/ , y, “Ecomunitarismo, defensa militar antiimperialista y negociación en Nuestramérica: una actualización a partir de los casos de Venezuela y Cuba”, 10 pp., 2/3/26 en https://www.aporrea.org/ddhh/a350357.html).
El cerco y la amenaza de bombardeo imperialista
El régimen del segundo mandato de Trump aplicó contra Venezuela una ofensiva de dominación imperialista que hasta ahora tuvo cuatro fases.
En primer lugar dio continuidad a la política de sanciones y bloqueo económico que venía de administraciones estadounidenses anteriores (al menos las tres anteriores), que se acompañó de un intento de aislamiento de Venezuela, en especial haciendo participar a los gobiernos aliados de EEUU (en primer lugar los de la Unión Europea y la OTAN) en esa política de sanciones. Tal política se acompañó de una poderosa y continua ofensiva mediática internacional que catalogaba al gobierno venezolano como dictatorial y narcotraficante. Como ya lo dijimos en otras oportunidades es un hecho que la poca transparencia del supuesto triunfo electoral de Maduro en su reelección de julio de 2024 le facilitó la tarea a Trump en su clasificación del gobierno de Venezuela como una dictadura.
En un segundo momento Trump ordenó el bombardeo de lanchas en el Caribe, que supuestamente llevaban drogas desde Venezuela hacia EEUU; y casi de inmediato aprovechó esa operación militar de cerco naval a Venezuela para secuestrar petroleros que salían o pretendían cargar en Venezuela, fragilizando aún más a la vital industria petrolera venezolana y la economía de ese país cuyos ingresos dependían en por lo menos un 80% de dicha industria. Así se completó el cerco económico total yanqui, privando a Venezuela de su principal fuente de ingresos.
En un tercer momento Trump ordenó que el 3 de enero de 2026, unas 150 aeronaves bombardearan diversos puntos de Venezuela, al tiempo en que un comando aerotransportado secuestraba a Maduro y a su mujer para llevárselos a EEUU donde serían sometidos a juicio. (Hay que decir que al otro día del secuestro la propia Justicia estadounidense dijo que el supuesto Cartel narcotraficante de los Soles, del cual Maduro había sido acusado durante años de ser el jefe, no era una estructura organizada realmente existente).
Pero Trump ya había dado el cuarto paso diciendo que asumía el control de la producción y venta del petróleo (y gas) venezolano, que pretendía poner bajo dominio de empresas estadounidenses; todo ello usando la clara amenaza de repetir (y amplificar) el bombardeo y de secuestrar (o asesinar) a otros dirigentes venezolanos,
Ante ese cuarto paso de inmediato el gobierno dirigido por la Presidente Encargada Delcy Rodríguez hizo aprobador sendas reformas de la Ley de Hidrocarburos y de la Ley de Minas que databan de los gobiernos de Chávez, introduciéndoles cambios fundamentales que facilitan la realización de lo ambicionado por Trump.
En artículo publicado al terminar la primera semana de mayo de 2026 por Luis Britto García (intelectual venezolano y apoyador de los sucesivos gobiernos del chavismo desde sus inicios), intitulado “Resisto, luego existo”, se lee que tras el 3 de enero de 2026, toda la exportación petrolera venezolana es controlada por EEUU, y los ingresos por tales ventas son administradas por el Tesoro norteamericano (y una cuenta en Qatar); y así el gobierno venezolano recibe en cuentagotas el producto de aquellas ventas, según decisiones tomadas por Trump y su gobierno.
Ante esa realidad no se puede sino constatar que Venezuela ha perdido el elemento esencial de su soberanía económica, teniendo en cuenta el peso decisivo que la industria de hidrocarburos tiene en su economía. Ahora bien, un territorio sin soberanía económica es una colonia, una neocolonia, o un protectorado. Y en esas condiciones no puede tener una vida independiente, mucho menos con orientación antiimperialista, y aún menos, revolucionaria y orientada hacia la superación del capitalismo. (Chávez había levantado desde 2005 la bandera del “socialismo del siglo XXI”, que aunque no tenía perfiles claramente definidos se definía como antiimperialista y con vocación poscapitalista).
El dominio imperial sin invasión terrestre
Entre otras, las experiencias de Vietnam, Afganistán, Irak y Libia (y la fracasada incursión de la brigada mercenaria armada por EEUU que fue derrotada en Playa Girón, en Cuba, en 1961), inducían a creer que el dominio imperialista sobre territorios con gobiernos considerados hostiles solo sería posible mediante una masiva y duradera invasión terrestre de tropas yanquis (eventualmente secundadas por contingentes aliados). Y a partir de esa suposición, y también a partir de la experiencia vietnamita, se consideraba que la resistencia revolucionaria debía organizarse como Guerra de todo el Pueblo, a partir de fuerzas milicianas capaces de derrotar al invasor en una prolongada guerra de guerrillas practicada en tierra.
Ahora bien, la actual situación venezolana hizo vana la organización (y supuesta decisión combativa) de los millones de venezolanos organizados desde Chávez en las Milicias, por la sencilla razón de que en Venezuela no hay ningún militar norteamericano ocupante a quien combatir. Un conocido comunicador que apoyó a Chávez desde el principio dijo que en la madrugada del 3 de enero de 2026 se presentó en su puesto miliciano y que su jefe, contactado por teléfono, le dijo que volviera a su casa para dormir.
¿Por qué el gobierno venezolano aceptó la actual condición neocolonial?
Los actuales gobernantes venezolanos y gente que los apoya desde dentro y fuera del país argumentan que la “Revolución bolivariana” continúa porque siguen gobernando personas que habían sido nombradas por Chávez y/o por Maduro. De hecho Delcy Rodríguez fue nombrada Vicepresidente por Maduro, y es gracias a eso que actualmente funge como Presidente Encargada, a partir de una decisión del Tribunal Supremo de Justicia venezolano.
Pero (además de notar que después del 3/1/26 algunos personajes clave han sido sustituidos, como el Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y el ex Fiscal General, Tarek W. Saab), la pregunta que se impone es: ¿para qué y para quién gobiernan hoy esas personas? O sea, ¿en función de qué proyecto de país (desde el punto de vista humano-cultural-económico-político-ambiental) están gobernando?
Ciertamente que, en función de la situación neocolonial que han aceptado, no vemos cómo pueden decir que siguen gobernando en pro del “socialismo del siglo XXI”. Como máximo podrán decir que gobiernan para: ¡seguir gobernando! O sea, para seguir beneficiándose personalmente con las posiciones privilegiadas que proporciona el gobierno.
También se oye decir por apoyadores de los actuales gobernantes que los mismos están “ganando tiempo” (por ejemplo, a la espera de una eventual derrota de Trump en las elecciones de mitad de mandato en noviembre de 2026, que podría debilitar la presión de EEUU sobre Venezuela). Nosotros mismos cogitamos esa hipótesis en un texto publicado poco después del ataque yanqui del 3 de enero de 2026, pero antes de conocer las reformas de Leyes económicas cruciales impulsadas por el gobierno de Delcy, antes citadas. Porque después de dichas Leyes y del regreso de Venezuela al FMI, se impone nuevamente la pregunta recién mencionada, a saber, ¿ganar tiempo para intentar construir qué proyecto de país?
En el presente contexto los gobernantes venezolanos y sus apoyadores de dentro y fuera del país dicen que si adoptan una posición de resistencia a la ambición de Trump y de perseverancia en la propuesta chavista del “socialismo del sigo XXI”, Venezuela podría sufrir graves destrucciones, pues no tiene capacidad militar para enfrentar los poderosísimos bombardeos que Trump podría ordenar a su antojo. Tal tesis se refuerza con la evidencia de que Venezuela hoy se quedaría casi sola en caso de un enfrentamiento militar a un ataque yanqui, si se descuenta la poca y heroica ayuda que Cuba le ha prestado y podría prestarle; y digo “poca” porque si 32 cubanos murieron defendiendo a Maduro y a Venezuela el 3/1/26, un bloqueo naval y aéreo yanqui podría impedir incluso que numerosas tropas cubanas puedan llegar a Venezuela en caso de guerra; y también “poca” porque Cuba no tiene capacidad naval y aérea capaz de enfrentar de igual a igual una agresión yanqui en esos terrenos; y digo “sola” porque después del 3/1/26 los supuestos grandes aliados de Venezuela que eran las poderosas militarmente Rusia y China, que tenían grandes inversiones económicas en el país caribeño, ni siquiera esbozaron acciones militares concretas de apoyo a Venezuela; probablemente porque tales acciones podrían desencadenar una nueva guerra mundial contra EEUU que sería nuclear, y, por eso, de destrucción completa de la Humanidad.
Creo que es un hecho que Venezuela (situada mucho más cerca del territorio estadounidense que Irán, y que no dispone de la capacidad en misiles y drones de medio alcance de la que hace gala en los últimos dos meses y medio el país persa) podría sufrir efectivamente muy serias destrucciones por bombardeos yanquis si pretende perseverar en el camino antiimperialista y del “socialismo del siglo XXI”, no plegándose a la ambición trumpista de dominio. Mas asumir esa evidencia como punto final de la reflexión y de la práctica llevaría a la simple renuncia a toda política antiimperialista y de intención poscapitalista consecuente. Y ello significaría aceptar que Venezuela (y cualquier otro país de Nuestramérica y del mundo) a lo máximo pudiera pretender hoy “pasarla lo mejor posible” bajo la bota imperial.
Las dos incógnitas del futuro inmediato
En la situación antes descrita la primera interrogante se relaciona a cuándo Trump puede imponer una elección que defina un nuevo equipo gobernante, bien constituido por el actual núcleo comandado por Delcy, bien bajo la batuta de la extrema derecha comandada por María Corina Machado (que más de una vez se ha ofrecido para hacer de Venezuela la mejor aliada-sirviente de EEUU). Ahora, así como están las cosas, esa elección no pasa de una opción entre quién administra mejor la neocolonia en beneficio del Imperio y al servicio de sus intereses.
La segunda interrogante dice respecto a si habrá o no una nueva ruptura en el chavismo (ya hubo una cuando algunos chavistas se distanciaron del gobierno de Maduro), entre quienes apoyan el proceder del actual gobierno y quienes pretenderían perseverar en el intento antiimperialista y de “socialismo del siglo XXI” postulado por Chávez. En especial cobra gran importancia saber qué posición tomará mayoritariamente el movimiento de las Comunas, en las que Chávez puso tanto el acento como núcleos esenciales de su proyecto de país, al punto de que llegó a decir “Comuna o nada”. Si buena parte de las Comunas y otros sectores chavistas y de izquierda optan por perseverar-mejorar (en) la construcción del “socialismo del siglo XXI”, podrían derrocar al gobierno presidido por Delcy y constituir otro que se insurja contra los Imperios, atrayendo así contra Venezuela bombardeos y/o intentos de Golpe ordenados por Trump.
¿Qué hacer ante el cerco imperialista impuesto por Trump? Algunas respuestas iniciales desde el Ecomunitarismo
En pocas palabras, ante una forma de agresión imperialista que prescinde de la invasión terrestre y procede mediante la asfixia económica (que se da en el caso de Cuba intentando impedirle el acceso al petróleo que le resulta vital para producir la electricidad que, dependiendo aún esencialmente de termoeléctricas, alimenta todas las actividades en la Isla), la respuesta gruesa e inicial en perspectiva ecomunitarista es: buscar la mayor cantidad posible de apoyos internacionales (de pueblos y gobiernos), y practicar la autarquía en el mayor grado posible.
La autarquía es el modo de vida en la que un pueblo logra el mayor grado posible de Buen Vivir en base a sus propios recursos y actividad económica interna. O sea, dependiendo lo menos posible de las exportaciones e importaciones para garantizar ese grado de Buen Vivir. Y eso incluye desarrollar una capacidad de defensa que cuente en el mayor grado posible solo con las propias fuerzas, apoyándose en el pleno ejercicio de la Soberanía política y la construcción de la Soberanía científico-tecnológica.
En segundo lugar el camino hacia el Ecomunitarismo exige garantizar, además de la Soberanía política y de defensa, al menos otras dos dimensiones fundamentales de Soberanía, que son: la alimentaria y la energética. Venezuela tiene en los hidrocarburos la pieza fundamental para garantizar la segunda (sin descartar el necesario paso a energías limpias y renovables, exigidas por la propuesta comunitario-ambiental ecomunitarista). Y los datos oficiales divulgados por Delcy poco antes de asumir la Presidencia daban cuenta de que Venezuela estaba produciendo la totalidad de los componentes de su alimentación básica (lo que significa que allí se logró una gran parte de la soberanía alimentaria).
Ahora repito: el riesgo soberano que debe estar dispuesta a asumir la mayoría de la población de Venezuela y la de cualquier otro país que esté en su actual situación y persevere en un camino antiimperialista (y más aún si éste apunta a un más allá del capitalismo), es el de ser víctima de muchos criminales bombardeos yanquis, que minarían una y otra dimensión de la Soberanía recién mencionadas. Y a la gente de Venezuela (y de cualquier otro país en situación parecida) le cabe decidir si cree que la apuesta al Buen Vivir socialista del siglo XXI (o ecomunitarista) compensa la asunción de ese sangriento sufrimiento (como en su momento lo hizo Vietnam, es cierto que muy apoyado entonces en su capacidad militar por la URSS y China, hasta que se quebró su relación con esta última).
A los países que actualmente no gozan de ninguna de las dimensiones de la Soberanía recién mencionadas, la propuesta ecomunitarista lanza un llamado a construirlas en el menor plazo posible, sabiendo que si optan por el antiimperialismo y e poscapitalismo, se repetirá la estrategia de sanciones-bloqueo-cerco-agresión militar por parte del imperio yanqui (y/o de otros imperios, como los decaídos imperios francés e inglés, aún presentes con posesiones ocupadas en Nuestramétrica).
En el dominio energético cabe notar que nuestro pequeño Uruguay natal, que no tiene ni una sola gota de petróleo en su territorio y mar territorial, si un día decide emprender el camino orientado hacia el Ecomunitarismo, cuenta con las circunstancias favorables de que en 2024 ya producía con fuentes renovables (fundamentalmente hidráulica, seguida por la eólica, y en último lugar la solar) el 99% de sus necesidades energéticas (arrinconando el uso de termoeléctricas a una porción insignificante), al tiempo en que tiene recursos suficientes para garantizar su plena soberanía alimentaria sin tener que realizar mayores esfuerzos suplementarios.
Ahora, creemos que el país que elija el camino que lleva hacia el Ecomunitarismo, además de las dimensiones de la Soberanía que hemos detallado, debe construir también Soberanía en, por lo menos, los terrenos de la ciencia y la tecnología, y de la cultura.
La soberanía científica y tecnológica significa desarrollar formas y conocimientos científicos propios, al servicio del país y su pueblo en sus aplicaciones tecnológicas. La vasta obra científico-tecnológica de nuestras culturas originarias (como la inca), en especial en la práctica de la agroecología al servicio de la soberanía alimentaria, deben servirnos de inspiración. Y en la actualidad la Cuba revolucionaria ha mostrado cómo, a pesar de no disponer de riquezas materiales (más allá del níquel, un poco de petróleo pesado y la belleza de sus paisajes que atraen el Turismo), ha sabido producir varias vacunas propias y algunos remedios originales, adelantándose al resto de Nuestramérica en el área de la biotecnología. Siguiendo ese ejemplo y a la luz de la actual era científico-tecnológica urge que Nuestramérica produzca sus propios sistemas de Inteligencia Artificial y de informática y comunicación, para no depender de instrumentos manejados (incluso con el espionaje y uso de datos) por los Imperios y/o por países situados más allá de nuestras fronteras.
La educación ecomunitarista soberana y el desarrollo científico-tecnológico propio deben dar nacimiento a la Soberanía en el área de la defensa, ya antes mencionada. La Doctrina de formación y acción de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad (mientras éstas sean necesarias como complemento de las Milicias Populares) deben ser orientadas a servir al pueblo y al país (y no al Imperio yanqui, como sucede con los Ejércitos y Policías de nuestros países adoctrinadas en la Doctrina de Seguridad Nacional formulada por EEUU). Y esa Doctrina soberana incluye la adopción de una Estrategia y Tácticas de Guerra de todo el Pueblo, que prioricen las formas de acción más adecuadas a una perspectiva de posible victoria en el enfrentamiento con un poderío militar imperialista ampliamente superior en el terreno satelital, informático-digital, naval, de la aviación y de armamentos blindados. En ese contexto se impone que nuestros países, además de entrenar numerosas Milicias Populares capacitadas para el combate en tierra, inviertan en el desarrollo de una poderosa industria misilística y de drones, al tiempo en que prepara comandos capaces de llevar la guerra al territorio del agresor imperialista (sin practicar jamás allí acciones terroristas, que son aquellas que afectan indiscriminadamente a combatientes y no combatientes, causando víctimas civiles).
Y en el campo de la cultura y las artes, la Soberanía consiste en liberarse de la llamada “cultura de masas” impuesta por el gran poderío mediático yanqui que hace que much@s jóvenes nuestroamerican@s, incluso sin entender una palabra de inglés, adoren a “ídolos” del Norte que solo se expresan en esa lengua, en vez de apreciar y cultivar las expresiones artísticas que vienen de las raíces de su propio pueblo y de desarrollarlas con creatividad en los nuevos tiempos. Ello vale no sólo para la literatura oral y/o escrita, la canción, la danza, la música, la pintura, la escultura y el teatro, sino incluso para expresiones artísticas que se valen de tecnologías que no fueron inventadas en nuestras latitudes, como ocurre, por ejemplo, con el cine, la TV o las artes computadorizadas.
El horizonte ecomunitarista
Recuérdese que el Ecomunitarismo es un horizonte comunitario-ambiental poscapitalista, de carácter utópico, porque nunca plenamente realizable, pero una estrella guía indispensable para que la acción cotidiana no se pierda sin rumbos o no gire en círculos. Y recuérdese que el Ecomunitarismo está compuesto al menos por las siguientes dimensiones mutuamente interconectadas: una Educación ambiental problematizadora socialmente generalizada (tanto en la educación formal como en la no formal), una Economía ecológica y sin patrones, una Política de Tod@s (preferencialmente basada en la democracia directa ejercida a través de asambleas, plebiscitos y referendos, y que promueve la integración solidaria de Nuestramérica y la constitución a escala planetaria de la Organización de los Pueblos Unidos, en sustitución de la actual ONU; ver López Velasco 2025), una Comunicación horizontal y simétrica (en la que todos los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales, son administrados por las comunidades), una Estética de la liberación (que a tod@s educa para disfrutar las Artes y para practicarlas, dándole los medios para hacerlo), y un Ateísmo no militante (que en un muy largo y respetuoso diálogo busca superar la alienación religiosa, a la par que ocurre la superación de las alienaciones profanas vigentes en el capitalismo).
A la luz de ese perfil y teniendo en cuenta la agresión imperialista sufrida en Nuestramérica por Cuba desde hace más de seis décadas, ahora recrudecida con el intento de bloqueo petrolero, y la sufrida por Venezuela y de la que nos hemos ocupado en estas líneas, cabe destacar que la Economía ecológica y sin patrones que apunta hacia el Ecomunitarismo debe ser en el mayor grado posible autárquica. Y tal opción debe estar en relación de retroalimentación con la Educación Ambiental Ecomunitarista, la Política de Tod@s, la Comunicación Horizontal y Simétrica, y la Estética de la Liberación que, respectivamente, eduque seres humanos dispuestos a correr los riesgos de bombardeos imperialistas con tal de perseverar en la construcción de su Buen Vivir, y que mediante continuados ejercicios de democracia directa, comunicación y arte libertadora, fortalezcan su opción por la resistencia a los Imperios (incluyendo los bombardeos imperiales), en nombre de la búsqueda del Buen Vivir ecomunitarista. Hasta que un día la Humanidad logre dejar atrás la larguísima era de los Imperios, y se haga un poco menos difícil el camino hacia el Ecomunitarismo.
Las muchas iniciativas locales y sectoriales actuales que pueden tender hacia el Ecomunitarismo
A la luz del contenido de las diversas dimensiones del Ecomunitarismo recién recordadas, hay hoy en Nuestramérica muchas iniciativas que siembran o pueden sembrar las semillas ecomunitaristas (aunque sea en parte), educando a comunidades de menos o más extensión territorial y poblacional en la visión y vivencia ecomunitarista.
Entre las de alcance local recordamos entre muchas otras: 1) los ayllu y demás comunidades de pueblos originarios similares, y otras más recientes en poblaciones no originarias, al menos en parte (como espero que lo sean las Comunas venezolanas) que promueven a la vez una convivencia solidaria entre humanos y el amor-cuidado de la Pachamama (como lo exigen la segunda y la tercera normas fundamentales de la Ética, tal como las hemos deducido de la pregunta que la instaura); sin obviar la precisión de que la perspectiva ecomunitarista nos exige que abordemos la superación de la alienación religiosa vigente en esas comunidades, 2) una asociación de vecinos en una localidad rural, semiurbana o urbana, donde se promuevan las dos vivencias antes citadas, 3) y lo mismo vale, entre otros, para una cooperativa comunitario-económico-ecológica (como la de varios asentamientos del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra, de Brasil, donde la solidaridad interhumana se combina con el cultivo de la agroecología), una cooperativa de viviendas por ayuda mutua que promueva un buen vivir comunitario-solidario-ecológico (como ocurre en algunas de las creadas por la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua), 4) el trabajo de Educación ambiental formal problematizadora ecomunitarista realizada, con su dimensión de extensión comunitaria, por un-a educador–a en un centro educativo, 5) el trabajo similar al anterior realizado por educadoras-es populares en un barrio o comunidad popular [Recuérdese que tanto para el nivel formal como para el no formal hemos diseñado las respectivas directrices ecomunitaristas soberanas; ver “Manifiesto Ecomunitarista” y “Compendio Ecomunitarista” en López Velasco 2025), 6) la elección democrática por la comunidad (docentes, alumn@s, padres y funcionarios) de un Director de Escuela (como ya ocurre en Brasil); esa acción local cobra dimensión sectorial cuando se la extiende a todas las Escuelas de un país, 7) la elección democrática de un Rector, sin depender de ningún otro Poder del país (por ejemplo en Uruguay desde 1958, pero con la limitación de que allí no se incorporaba a los votantes al conjunto de los funcionarios no docentes, y se limitaba a ese derecho a docentes, alumn@s y egresados); esa acción local también se hace sectorial cuando se la extiende a todas las Universidades de un país, 8) la acción autónoma de un grupo de personas agrupadas como núcleo o como red, que a veces abarca una cuestión geopolítica, ambiental, social, o cultural, etc., 9) un teatro popular, 10) una radio comunitaria (que puede alcanzar dimensión nacional si se articula en una red con otras del mismo tipo, como ocurrió al menos en parte con las radios se los mineros bolivianos), etc.
En lo sectorial podemos citar, entre otros, (por lo menos parte de) 1) sindicatos y centrales de trabajadoras-es, 2) gremios estudiantiles, 3) movimientos campesinos, 4) cooperativas verdaderas, 5) movimientos feministas o negros, 6) una asociación autónoma de deportistas (que defiende sus derechos, como ocurre con la Mutual de Futbolistas profesionales del Uruguay, pero/y, con la salvedad de que en perspectiva ecomunitarista postulamos la renuncia al deporte competitivo y crematístico, para promover el deporte no crematístico, formativo y cooperativo).
Ahora bien, la limitación que tienen todas esas ricas experiencias tanto locales como sectoriales es que, mutuamente aisladas, no pueden marcar el rumbo de la totalidad de un país, y muchas mueren al cabo de un tiempo, debilitadas por su respectivo aislamiento y falta de apoyo-sustentación nacional.
El gran desafío ecomunitarista consiste en unificarlas, o por lo menos coordinarlas, en un gran Frente que luche con organización permanente (no intermitente) y en base a un Programa unificado que tienda al Ecomunitariusmo.
Notas iniciales sobre formas de lucha de ese Frente
Sin renunciar a la vía electoral cuándo y cómo se la juzgue útil, hay que recordar que las respectivas experiencias de Allende en Chile, del Ecuador de Correa, y de la Bolivia de Evo y Arce, muestran las serias limitaciones de esa vía cuando se pretende caminar hacia el socialismo (o el Ecomunitarismo).
La vía armada para la transformación social triunfó en Nuestramérica en los casos de Cuba y Nicaragua, que son paradigmáticos pues, a poco más de dos años del triunfo, Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución, y porque si bien el FSLN no tenía en su nombre el objetivo socialista, inspirado por Cuba, apuntaba hacia ese horizonte. Ahora, además de registrar el hecho de que actualmente sus respectivos sistemas de vida enfrentan serísimos problemas en los dos países citados, cabe notar que los intentos guerrilleros orientados hacia el socialismo no fueron victoriosos en ninguno de los otros países nuestroamericanos.
Ante ambas circunstancias reiteramos las ideas genéricas acerca de las formas de lucha que ya hemos presentado antes, por ejemplo, en el “Manifiesto Ecomunitarista” (en López Velasco 2025), que reiteramos en lo que sigue.
La lucha ecomunitarista reviste formas pacíficas, semipacíficas y, cuando ambas no son posibles o suficientes, y no cabe otro remedio, formas no pacíficas.
Entre las primeras se destacan las varias formas de resistencia pacífica activa, que comienzan ya en la perseverancia de los pueblos originarios en la manutención y defensa de su forma de vida comunitario-ambiental protectora de cada persona y respetuosa de la Pachamama. También se incluyen en esas formas pacíficas las acciones de resistencia de los campesinos familiares en defensa de sus tierras y de su producción agroecológica o de ganadería sostenible; y las de los pescadores artesanales que practican la pesca sostenible, y las de las cooperativas verdaderas y sostenibles. Y las luchas sindicales, estudiantiles, feministas, antirracistas, ambientalistas, vecinales, etc., con sus manifestaciones rurales o callejeras, huelgas, boicots, sus actos públicos, sus “sentadas” en la vía pública, sus volanteadas y “performances”, sus programas en medios alternativos, sus campañas a través de las redes digitales (imprescindibles para llegar a l@s jóvenes), y otras actividades similares. Y también se inscriben en este rubro las disputas electorales, aunque la lucha ecomunitarista actual sabe que los dados electorales están cargados en la pseudodemocracia pseudorrepresentativa capitalista porque los capitalistas tienen en sus manos los grandes medios de comunicación-propaganda, y también el aparato represivo policial-militar, que les permite incluso dar Golpes de Estado cuando el resultado electoral no les agrada. En ese contexto también saben l@s ecomunitaristas que los triunfos electorales con rumbo claramente ecomunitarista solo serán teóricamente posibles tras muchas y continuadas luchas populares que se traban fuera de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial instaurados por el capitalismo y que están al servicio del capitalismo. Así, consciente de todo eso, la lucha ecomunitarista prioriza la promoción de asambleas, plebiscitos y referendos, para que el pueblo decida directamente sobre su vida. Y cuando se trata de elegir representantes (políticos y/o jurídicos) desde el nivel local hasta el Presidente del país, la lucha ecomunitarista decidirá caso a caso sobre la pertinencia de participar o no en esas contiendas, y la mejor manera de hacerlo.
Entre las vías semipacíficas se pueden contabilizar, por ejemplo, las ocupaciones de terrenos, campos, vías públicas y/o de edificios públicos o privados (como centros de estudio o de trabajo) y los piquetes, que imponen un control de la situación o de la circulación en determinado punto, con dinámica ecomunitarista; así, por ejemplo, la ocupación de latifundios (muchas veces propiedad de dueños que viven en la ciudad) por campesin@s sin tierra, se guía por la consigna “tierra para quien la trabaja, para producir alimentos sanos y cuidar de la Pachamama”; y la ocupación de edificios vacíos por parte de personas sin techo se amparará en la exigencia de dar a cada familia una vivienda digna.
Y porque la Historia ha demostrado que las formas de lucha antes mencionadas no siempre son suficientes para dar el salto que conduce hacia un más allá del capitalismo, poniendo proa hacia el Ecomunitarismo, la lucha ecomunitarista actual no reniega de las luchas no pacíficas, en especial para resistir y vencer el ataque armado de las bandas “legales” (léase policías y ejércitos) o no legales que sirven al Capital. La experiencia de los pueblos les ha enseñado a practicar tanto la autodefensa comunitaria armada como la guerrilla urbana y la guerrilla rural, y las guerras populares de autodefensa (por ejemplo ante una agresión imperialista); y la lucha ecomunitarista habrá de servirse de esos instrumentos cuando sean indispensables. Sobre todo en tiempos en los que el capitalismo usa bandas del Narcotráfico y del Crimen Organizado en general, para atacar a las comunidades y a las y los luchadoras-es que las defienden, y a todas las personas que se oponen al capitalismo; esa práctica capitalista ha llegado al punto de que se han constituido NarcoEstados, donde se mezcla la dominación capitalista “institucional-legal” con la opresión abiertamente criminal. Claro que, ateniéndose a la tercera norma fundamental de la Ética, la/el luchador-a ecomunitarista que se vea obligad@ a recurrir a formas no pacíficas de acción, habrá de buscar la neutralización y no la muerte del adversario, y, si éste resultara herido, lo cuidará esmeradamente para que recupere lo antes posible su salud.
A todo lo ya dicho anteriormente debemos agregar ahora, a la luz de la estrategia de cerco y amenaza y posible bombardeo sin invasión terrestre por parte de un Imperio, que la Guerra de todo el Pueblo debe basarse, además de en la formación y entrenamiento de muy numerosas Milicias Populares, en la educación (complementada por la política, la comunicación y la estética) antes referida en estas líneas, que forma seres humanos capaces de resistir a los sufrimientos que tales agresiones imperialistas causan, por saber que están defendiendo su Buen Vivir orientado hacia el Ecomunitarismo; y también en el desarrollo de una poderosa defensa misilística y con uso de drones, que complete un sistema defensivo basado en el mayor grado posible exclusivamente en las propias capacidades económicas, científico-tecnológicas y militares.
Bibliografía mínima
Sirio López Velasco, Decálogo, Manifiesto y Compendio Ecomunitarista, Ed. Fi, P. Alegre, 2025, disponible gratuitamente en en https://www.editorafi.org/ebook/c054-decalogo-manifiesto-compendio-ecomunitarista
Sirio López Velasco, Filosofía Ecomunitarista Aplicada vol. 1, Textos breves 2022-2023, Ed. Fi, P. Alegre, 2023, disponible gratuitamente en
https://www.editorafi.org/ebook/a042-filosofia-ecomunitarista-aplicada , vol. 2, Textos Breves 2023-2024, Ed. Instituto Quero Saber, Toledo (PR), disponible gratuitamente en
https://doi.org/10.58942/eqs.108, vol. 3, Textos Breves 2024-2025, Ed. Instituto Quero Saber, Toledo (PR), 2025B, disponible gratuitamente en https://doi.org/10.58942/eqs.145 , y, vol. 4, Textos breves 2025-2026, Ed. Instituto Quero Saber, Toledo (PR), disponible gratuitamente en http://www.institutoquerosaber.org/editora245

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