PINCELES NARRANDO MELANCOLÍA

Escrito por Esther Sánchez




Negros los pájaros, sin pensar han levantado el vuelo

y con sus trinos se han despedido ya del suelo.

Las hojas se han secado, las hojas son el manto

que amortigua la fría caída de los pies humanos.


Un elixir de aromas arcanos se desliza en la garganta,

buscando el lugar donde poner un millón de huevos.

Las atroces larvas curan el miedo y los sueños,

acariciando los párpados de las almas que sufren.


Palpita la vida [no quiere irse] en el fondo del pecho.

Palpita el deseo [no quiere irse] dentro del cuerpo.

Palpita el día [no quiere irse] bajo las uñas.

Palpita el recuerdo [no quiere irse] de los sueños humanos.


Un par de murciélagos enfermos revolotean

sobre unas aguas turbias que a veneno huelen.

Dentro de sus extrañas burbujas habitan gusanos

que hambrientos y sin dientes mordisquean mis ojos.


La ventana está sucia, pero aún muestra la vida externa.

Las gotas de lluvia -el barro- han repintando unos cristales

que, si pudieran quebrarse, traerían pedazos cargados de luz.

Los claros se abren, los claros cantan, los claros algo narran.


(Fotografía de la autora)

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