RESEÑA: PROVINCIA Y SEÑALADA: RAÚL RUIZ Y EL CAMPO DEL CINE CHILENO.

WALESCKA PINO-OJEDA

The University of Auckland.

Fértil provincia se ordena en torno a un doble objetivo. La primera parte ofrece una lectura recontextualizada del trabajo cinematográfico de Raúl Ruiz, en tanto la segunda está dedicada al documental de ‘la provincia’. La cita del título al poema épico La Araucana (1569–1589), el cual documenta la conquista de Chile, destaca la condición periférica que éste ocupaba en la empresa colonial. No obstante, lo que el volumen rescata es la ‘fertilidad’ de dicha provincia, proponiendo así una doble reivindicación: no sólo es Ruiz un cineasta que desde su provincialidad participa en el mundo e influye en él, sino que desde dicha fertilidad se continúa participando de los ‘affairs’ globales.

El libro se inaugura con un análisis de Manfred Engelbert, quien nos adentra en el ambiente cultural de la Europa de la década de los 60. Tomando como epicentro el premio recibido por Ruiz en el Festival de Locarno (Suiza) en 1969, la erudición del análisis no escatima en datos ni anécdotas para describir a una Europa atrapada en la Guerra Fría;

consumida en rencillas ideológico-estéticas que poco hacían por promover un cine que ofreciera otras miradas a dicha condición claustrofóbica. En tal contexto, Engelbert sostiene que el reconocimiento a Ruiz en este festival confirma hasta qué punto su lenguaje fue visto como una fuente de innovación, insistiendo en que fue él quien influyó en el arte europeo, y no al revés.

Esta re-contextualización es complementada con el análisis de Cortínez sobre las teorizaciones de Ruiz en torno al plano cinematográfico. Cortínez destaca que es la obra de arte la que adelanta la reflexión estética, no estando por ello al servicio de una teorización a priori. Esta perspectiva permite apreciar no sólo la autenticidad del trabajo creativo; de qué modo es la inteligencia estética la que ordena la obra fílmica, sino que corrobora además que su originalidad deviene—precisamente—de no estar dictada por preceptos pre-fabricados.

Así, la ambición de Ruiz de que a través de los recursos fílmicos dados el espectador pueda convertirse en ‘creador’, no resulta en absoluto insulsa.

El análisis de Castillo re-sitúa a Ruiz en su más íntimo contexto sociocultural e intelectual, es decir, en lo absorbido y aprendido en la provincia. Esta dimensión micro no se contradice con la estética mayor analizada por Cortínez, pero sí requiere de una cierta complicidad, la cual Castillo describe como ‘guiños’, una suerte de coquetería cultural. Su análisis nos devuelve a un Ruiz campechano, ‘con su acento de chileno antiguo’ (103), embelesado con la métrica de la poesía tradicional. Nos lo acerca, desde su universalidad, hacia lo rural pueblerino, quedando por ello afiliado con la vanguardia telúrica de Pablo Neruda, o de Violeta Parra.

Esta ‘intimidad’ se cierra con las confidencias afectivas de Miguel Littin, compañero generacional de Ruiz. Su relato evoca las ansiedades que en los 60 los asediaban para gestar en Chile un cine revolucionario que dialogara con aquél de los vecinos, y de qué modo en dicha búsqueda sus caminos creativos se bifurcaron, no así los afectos. En el exilio que los reunió, Littin rememora su encuentro con los exiliados portugueses y griegos, y la hermandad tácita entre ellos, y los costos que ello les traía en términos de seguridad. Así, la gran hazaña europea de Locarno se cierra con el relato tierno y dolido de Littin ante la inesperada muerte de Ruiz el 2011.

La segunda parte se inaugura con el análisis de Claudio Guerrero y Alekos Vuskovic del que se considera en Chile obra fundacional del cine etnográfico, Mimbre (1957), de Sergio Bravo, filme que contó con la colaboración de Violeta Parra en la música, mediante lo cual los autores destacan las alianzas entre el movimiento de la Nueva Canción Chilena y el Nuevo Cine. Se aborda además el cine documental de autor realizado en Valdivia/Madrid por Margarita y Eugenia Poseck, quienes desde una poética arraigada en el entorno natural valdiviano, apuestan por un leguaje de la sobriedad para exponer la visión que de dicha ‘provincia’ poseen los descendientes de alemanes. El cine de memoria cultural que rescata patrimonios de la región de El Maule es analizado por Patricio González Colville, director asimismo del film analizado, Penitentes (2008). El cine de memoria política es abordado por Hernán Delgado en su análisis de Ni toda la lluvia del sur (dir. Paulo Vargas Almonacid, 2010), el cual documenta la matanza a pobladores que en 1969 participaron en una toma de terrenos en la ciudad de Puerto Montt, la misma en la cual en 1941 nació Raúl Ruiz. De este modo el volumen regresa a Ruiz a sus orígenes, al tiempo que pone a dialogar esta

cinematografía chilena ‘menor’ (en sentido Deleuziano) con búsquedas estéticas mayores. El círculo de la memoria cultural necesariamente se cierra con la memoria política, donde confluyen las estéticas analizadas.

(Edición de Verónica Cortínez. Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio. 2018. 265 pp.)


To cite this article: Julián Daniel Gutiérrez-Albilla, Luis Duno-Gottberg, Mary Farrelly, Walescka

Pino-Ojeda, Clara Guillén Marín, Albert Elduque, Daniel Mourenza, Santiago Lomas Martínez,

Santiago Fouz-Hernández, Jeremy Roe, Janis A. Tomlinson, Miriam Margarita Basilio, Carlos

Ferrer Barrera, Paulo Pepe & Nathan J. Timpano (2020): Reviews of Books, Bulletin of Spanish

Visual Studies, DOI: 10.1080/24741604.2020.1706975

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Foto extraída de: https://humanidades.uach.cl/2018/09/12/presentacion-de-fertil-provincia-y-senalada-raul-ruiz-y-el-campo-del-cine-chileno/

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