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TRES TEXTOS DE SIRIO LÓPEZ SOBRE EL ECOMUNITARISMO

Escritos por Sirio López Velasco


REDEFINICIÓN ECOMUNITARISTA DEL BUEN VIVIR

EN ABYA YALA

Cuando nos proponemos superar el capitalismo, si no definimos con claridad la meta que queremos alcanzar, vagaremos sin rumbo (aunque participemos activamente en las diversas luchas cotidianas contra esta o aquella tragedia provocada por el capitalismo). Estas brevísimas líneas intentan ser una contribución a esa tarea fundamental de definición.

Cuba es el único país de Abya Yala que desde hace seis décadas se propone superar el capitalismo. Y desde 1976 en su Constitución se lee que el país se propone construir el socialismo y avanzar hacia el comunismo. Ahora bien, Cuba, que desde el inicio de su Revolución había estatizado casi toda su economía para realizar el principio de la socialización de los medios de producción pregonado por el socialismo y el comunismo, desde hace mucho y especialmente en los días actuales sufre serias carencias en la provisión continuada a su población de alimentos básicos, electricidad y transporte público. Ante esa situación, y enfrentada a un Bloqueo que la castiga duramente desde hace 60 años, Cuba ha implementado en la última década, y con más énfasis ahora, diversas medidas económicas que favorecen la ampliación del espacio de las empresas privadas (incluso extranjeras) en su territorio. Ahora bien, no se ve por parte de l@s cuban@s una clara definición de cómo tales medidas se encajan en el proyecto de construcción del socialismo con rumbo comunista, pues las mismas contrarían el legado del pensamiento económico del Che (explicitado, por ejemplo, en su extensa crítica al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS; y hay que recordar que en Cuba el Che presidió el Banco Nacional, dirigió el Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria, y fue Ministro de Industria), y de la referencia fundamental del Che en esa materia, Karl Marx.

De la descripción del modo incaico de economía y vida que nos legó el Inca Garcilaso de la Vega, deducimos que en esa cultura el Buen Vivir se basaba en una fuerte solidaridad comunitaria que permitía aprovechar lo que cada un@ podía dar según su capacidad, y donde a cada un@ la comunidad proveía según su necesidad; así, por ejemplo, incluso los ciegos recibían una tarea productiva (desgranar maíz), al tiempo en que eran atendidas en sus necesidades básicas de vida digna los imposibilitados de trabajar, y las viudas y huérfanos. Todo ello al interior de una permanente conducta ecológica de amor y respeto por la Madre Tierra (Pacha Mama); aunque sabemos que hubo entre los incas algún desliz en esa conducta (por ejemplo, el exceso de ganado de pastoreo en ciertas áreas en relación a la capacidad de soporte de las mismas); como también sabemos que el imperio incaico, por ser tal, se vertebraba a partir de un autoritarismo verticalista que en lo interno dependía de la voluntad despótica del Inca, y en lo externo no practicaba la cooperación intercultural.


Ahora bien, creemos que hoy la parte comunitaria-ecológica de la cultura incaica sigue presente en el Buen Vivir tal como lo entienden nuestros pueblos originarios en Abya Yala, y que el mismo debe servirnos de guía a la hora de definir lo que queremos construir más allá del capitalismo.

Marx dijo que al capitalismo debería suceder el comunismo, donde se haría realidad cotidiana el principio “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad” mediante la libre asociación de los productores libres; y Marx mostró que no era insensible a una temprana preocupación ecológica en Europa cuando criticó el hecho de que el capitalismo destruía las dos fuentes de la riqueza: el ser humano y la Tierra. Ahora bien, Marx también sostuvo que antes de poder llegar a la realización de aquel principio la sociedad pasaría por un período de transición (el socialista) en el que se aplicaría el principio “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su trabajo”. (Ahora, como lo dijimos en otro texto, no es nada fácil concretar la aplicación de ese principio, a la luz de la enorme dificultad que significa reducir los “trabajos complejos” a unidades de “trabajo simple” para calcular lo que a cada uno habría que dar. A no ser que se interprete el principio como referente exclusivamente a la cantidad de horas trabajadas, y, en ese caso, por ejemplo, si ambos trabajan ocho horas diarias durante un mes, recibirían lo mismo al cabo del mes un médico y un barrendero de calles. Mas que yo sepa ningún país que se propuso construir el socialismo adoptó ese criterio; así, por ejemplo, el Che propuso para Cuba dentro de su Sistema Presupuestario de Financiamiento una escala salarial nacional de ocho franjas que duró hasta abril de 1965, según fuera la normalidad-nocividad-peligrosidad de la tarea, y el cumplimiento o no de la meta establecida; y solo admitió como excepción a esa escala los “salarios históricos” conquistados por los viejos trabajadores, que no serían pagados a los nuevos trabajadores que los sustituyesen cuando aquellos se jubilasen).

Tras la Revolución Rusa de 1917 Lenin definió el socialismo como “el poder de los Soviets más la electricidad”. Con esa expresión quiso afirmar que la base del socialismo orientado hacia el comunismo era la gestión comunitaria directa de todos los asuntos sociopolíticos a través de esos órganos de base que eran los soviets; en la Rusia soviética, dijo Lenin, cada trabajador, luego de las ocho horas de trabajo productivo, debía desempeñar sin retribución funciones estatales, para que gobernase toda la población. (Sabemos que luego, infelizmente, esa tarea de gobierno fue usurpada por el Partido dirigente, y de inmediato por el Secretario General de dicho Partido). La electricidad, por su parte, aparecía en la Rusia de la época como la gran novedad tecnológica que se debía incorporar a todos los sectores de la vida productiva y social, para satisfacer las necesidades de una vida digna para el pueblo (teniendo como guía a los dos principios enunciados por Marx). Mas faltó a Lenin la preocupación ecológica (por lo menos expresada explícitamente).

El Che insistió una y otra vez que el socialismo y el comunismo que deberían suceder al capitalismo, aunque velarían por el bienestar general, no podrían reducirse a consideraciones de índole material, pues lo decisivo estaría en la educación de un Ser Humano Nuevo (el Che se refirió al Hombre Nuevo, en tiempos en los que la preocupación antimachista no tenía la fuerza de hoy). Ese nuevo ser humano debería estar amorosamente dedicado al bienestar general, y ser solidario y no consumista. Y el Che llegó a liderar y promover tempranamente conductas ecológicas de reutilización/reciclaje en la economía cubana del inicio de los años 1960. Al mismo tiempo, en su visión, para propiciar el advenimiento del socialismo y del comunismo, la totalidad de la economía debería estar en manos estatales-públicas (a través de las cuales se realizaría la propiedad de todo el pueblo sobre los medios de producción).

Por nuestra parte hemos dado el nombre de Ecomunitarismo al orden comunitario-ambiental que queremos que suceda al capitalismo. El mismo se basa en la aplicación cotidiana de las tres normas éticas básicas (que nos exigen, respectivamente, luchar para garantizar nuestra libertad de decisión, realizar esa libertad en la búsqueda de consensos con los demás, y preservar-regenerar la salud de la naturaleza humana y no humana), y se estructura en la siguientes dimensiones interconectadas: a) una economía ecológica y sin patrones que funciona alimentada por energías limpias y renovables y aplica cotidianamente las 5 R (Reflexionar sobre qué planeta queremos legar a nuestros descendientes, Rechazar el consumismo y asumir voluntariamente la frugalidad ecológica, y Reducir, Reutilizar y Reciclar los insumos y residuos) para, en el marco de una conducta de frugalidad ecológica libremente asumida, aplicar el principio “de cada un@ según su capacidad y a cada un@ según su necesidad, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad”; así se prescinde del dinero (porque los productos ya no son mercancías, sino solo valores de uso), y, por consiguiente, del salario (porque cada persona recibe lo acorde a sus necesidades de forma directa, sin mediación dineraria), y la jornada productiva de cada persona (que rotará en las funciones según sus vocaciones y capacitación) se reduce al menor tiempo posible (para que cada un@ dedique el resto de cada jornada a desarrollarse como individuo universal según sus vocaciones y al simple ocio que permite gozar de la vida, desde que no viole las tres normas éticas básicas), pues entre los seres humanos aptos no hay desempleados ya que y porque la tarea se reparte entre tod@s; a diferencia del Che consideramos que en esa economía las unidades productivas comunitarias indígenas y las cooperativas, cuando son verdaderas, son un complemento necesario a la propiedad estatal-pública de las empresas estratégicas controladas por l@s trabajadoras-es y la ciudadanía; b) una política de tod@s apoyada lo más posible en la democracia directa (en especial mediante asambleas, plebiscitos y referendos, hoy muy facilitados por medio de la internet); esa política incluye el mutuo aprendizaje y la cooperación mutuamente solidaria entre los pueblos y culturas de Abya Yala y del mundo; c) una educación ambiental ecomunitarista socialmente generalizada (tanto en la educación formal como en la no formal), para, entre otras cosas, hacer realidad la economía y la política antes citadas; de esa educación hacen parte una educación sexual libertaria (que promueve el libre placer compartido de manera consensual, y combate el machismo y la homofobia), y una educación física formativa y cooperativa (que deja atrás al deporte competitivo y crematístico); d) una comunicación simétrica que pone en manos de las comunidades los actuales monopolios u oligopolios mediáticos (de prensa escrita, radios, TVs, y/o en redes vía internet); y, e) una estética de la liberación que a tod@s proporciona los medios para crear arte y a tod@s educa para disfrutar de las artes.

Bibliografía mínima

José de la Fuente Arancibia y Ricardo Salas Astraín (orgs.), “Introducción al Ecomunitarismo y a la educación ambiental. Lectura chilena de la obra de Sirio López Velasco”, gratuitamente disponible en https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/51640


 

YANOMAMI Y ECOMUNITARISMO

En 1990 Alcida Rita Ramos publicó "Memorias Sanumá. Espaço e tempo em uma sociedade Yanomami", Ed. Marco Zero e UnB, S. Paulo. (Los Sanumá hablan una de las cuatro lenguas de la familia Yanomami, y viven en Brasil y Venezuela; Alcida estudió a los de la parte brasileña). Entre otros trechos en el que menciona el tema, al fin del libro (que es una reescritura de su Tesis doctoral, producida dos décadas antes en base a trabajo de campo), Alcida dice (yo traduzco): " Ir al área Yanomami, especialmente en Paapiu, centro inicial de concentración mineradora (garimpeira), por la primera vez en dos años, ver las escenas apocalípticas del movimiento de aviones, helicópteros, tropas de garimpeiros, tránsito de prostitutas, mezclados al vaivén de los Yanomami, en medio al infernal ruido de los motores, tiene la capacidad de dejarnos aturdidos y semiparalizados" (p. 331). (Antes y varias veces la autora también había citado la invasión de diversos misioneros). Ahora bien, recién ahora, en el primer trimestre de 2023 el nuevo Gobierno de Lula dio un plazo (aún no agotado) para que se retiren (sin ser importunados!!) los miles de garimpeiros invasores que en tierras Yanomami buscan oro, ilegalmente; y al tiempo el Gobierno de Lula lanzó una operación de control de esa área, con fuerzas de la Policía Federal y de la Fuerza de Seguridad Nacional. Dicha operación fue motivada por la muerte por desnutrición desde 2019 de al menos 177 Yanomamis (niños, viejos y adultos), causada por la extinción de las especies de caza y pesca en la región, debida a la deforestación producida por los garimpeiros y/o traficantes de madera, y al uso masivo de mercurio por los primeros en amplias áreas del territorio yanomami. A ello se suma la constatación del significativo alcoholismo entre los yanomami, estimulado por esos invasores (a los que se agregan los que trabajan para las mafias de la pesca ilegal y los productores rurales invasores), y de la prostitución de niñas/adolescentes yanomamis para satisfacer a dichos invasores.


Observación: lo "notado" en 2023 ya tiene por lo menos 40 años de existencia, pues fue reportado por Alcida en 1990. Las preguntas son: 1) ¿Qué hicieron desde 1990 acerca de la vida de los Yanomami (y la de otros tantos pueblos indígenas incluidos en el territorio de Brasil) y de la preservación de su territorio los sucesivos Gobiernos? (Incluyendo a los 2 de Lula y el uno y medio de Dilma, entre 2003 y 2016). 2) ¿Qué deben hacer sin falta hoy/mañana los Gobiernos Federal, Estadales y Municipales (y la mayor parte posible de sociedad civil en su totalidad, que debe ser acicateada por el impulso de la juventud más sensible a las urgencias socioambientales de esta época) para erigir en Brasil en perspectiva ecomunitarista un nuevo Estado Plurinacional que involucre (con todos los cuidados necesarios, para no afectarlos contra su voluntad, y preservando sus territorios) a los pueblos indígenas, e incorpore sus respectivas sabidurías en permanente diálogo intercultural de mutuo aprendizaje y entreayuda (Bolivia intenta hacerlo desde 2006), incluyendo al pueblo y la sabiduría yanomami?


De esa sabiduría puede inspirarnos, por ejemplo, la devoción yanomami por la solidaridad, a tal punto que entre ellos “ser avaro significa ser antisocial y negar la inviolable reciprocidad que rige el ideal de las relaciones entre las personas, y cuya quiebra puede precipitar acusaciones de hechicería, o, como mínimo, de malas vibraciones” (Alcida, p. 15); aunque varias tareas tienen por lo general una división por sexo (que no es totalmente rígida, ídem p. 37), tal entreayuda comunitaria solidaria toma cuerpo, por ejemplo, en la pesca colectiva protagonizada entre gritos y carcajadas por hombres, mujeres y niños y niñas, de cuyo resultado usufructúa toda la comunidad (ídem, p. 36); y también en el detallado código mediante el cual cada cazador reparte en el grupo cada gran presa (ídem, p. 34). Ambos comportamientos ponen en práctica, por lo menos en parte, el principio ecomunitarista que reza “de cada un@ según su capacidad y a cada un@ según su necesidad, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad”. Y digo "en parte" pues en la visión/vivencia yanomami tradicional no hay interculturalidad, pues el término "yanomami" con el que se autodesignan, quiere decir "ser humano" o "gente", dejando así explícito que no consideran plenamente humanos a los otros pueblos; con lo que no son menos etnocéntricos que los griegos, que llamaron "bárbaros" a todos los pueblos no griegos; y no son menos etnocéntricos que los europeos que llamaron "salvajes" a los pueblos que dominaron en su expansión colonial (en especial luego de fines del siglo XV).


Ahora, la conducta ecológica yanomami, acorde a la tercera norma fundamental de la Ética que nos exige preservar y regenerar la salud de la naturaleza humana y no humana, se expresa, por ejemplo, en el hecho de que su agricultura se practica en rotación, sin agotar la tierra y sacando partido simultáneo de sembrados viejos (ya casi cubiertos otra vez por la selva, pero donde permanece viva alguna especie comestible), otro sembrado en pleno vigor, y otro nuevo y aún inmaduro (ídem, p. 32).


Dicho eso, para evitar cualquier idealización simplista, hay que recordar que entre los yanomami se deja morir a los perros que no se han mostrado buenos en la caza, y que los niños usan a esos animales como blanco de sus prácticas de tiro con arco y flecha (ídem, p. 35). Y que en las relaciones humanas problemáticas los yanomami se parecen a nosotros en varios aspectos, pues entre ellos hay chismeríos, celos, conflictos (incluso violentos), en especial a causa de los inestables casamientos y repetidos adulterios (ídem, p. 150), así como se constata que la distancia entre yerno y suegra llega al punto de que el primero se esconde para no cruzarse con la segunda!!! (ídem p. 151). Asumiéndolos como lo que son (humanos imperfectos, como nosotros), Alcida, quien también repetidas veces destaca el sentido yanomami del humor, los admira por “la sabiduría en la relativización de verdades y mentiras; la paciencia para tratar a los niños en sus peores humores; la capacidad de dirigir la rabia únicamente hacia el objeto que la provocó y continuar en buena relación con el resto del mundo; la esplendorosa alegría de vivir y su inagotable gusto por el drama” (ídem, p. 11).

Complemento bibliográfico mínimo

José de la Fuente Arancibia y Ricardo Salas Astraín (orgs.), “Introducción al Ecomunitarismo y a la educación ambiental. Lectura chilena de la obra de Sirio López Velasco”, gratuitamente disponible en https://library.oapen.org/handle/20.500.12657/51640


 

TESIS ECOMUNITARISTA: NO ES DISCUTIENDO MÁS QUE LA IZQUIERDA VA MÁS ALLÁ DEL CAPITALISMO

El 15/02/23 en la revista electrónica “ALAI” Claudio Katz publicó un extenso artículo intitulado “Discusiones en la izquierda latinoamericana” (ver https://www.alai.info/discusiones-en-la-izquierda-latinoamericana/). Allí aborda, entre otras, la situación de Brasil y se pronuncia acerca de la actitud actual asumida ante Lula por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad) salido de una escisión del Partido de los Trabajadores ocurrida hace dos décadas. Y lo hace a la luz de lo que considera que la izquierda (de intención poscapitalsita) debe hacer ante lo que caracteriza como insuficiencias de los gobiernos llamados progresistas. Un punto central de la posición de Katz consiste en afirmar que la izquierda de intención poscapitalista debe exponer y discutir más esas insuficiencias.

Aquí me propongo problematizar dos puntos de la tesis de Katz. En primer lugar, que no dice en relación a qué propuesta concreta de superación del capitalismo considera insuficientes a los gobiernos progresistas (como los tres encabezados por Lula). Y en segundo lugar debatiré el rol y alcance de la discusión de tales insuficiencias por parte de la izquierda que defienda esa propuesta superadora del capitalismo.


La primera cuestión cobra toda su relevancia a la luz de las enormes dificultades que enfrenta desde hace seis décadas, y especialmente agravadas hoy, la única experiencia latinoamericana concreta que se propuso avanzar hacia el socialismo: Cuba.


La segunda cuestión me remite a la posición acerca del debate en la izquierda adoptada por el Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, de Uruguay, cuando nació en la década de 1960.

1. ¿Qué se puede proponer hoy para intentar superar el capitalismo en perspectiva ecomunitarista?

En lo económico defendemos una economía ecológica y sin patrones, que en lo inmediato se apoye en un fuerte sector estatal de empresas estratégicas controladas/corregidas por sus trabajadores y la comunidad, y en una multitud de cooperativas para el restante de la actividad económica. El carácter ecológico de la misma incluye el uso progresivamente exclusivo de energías limpias y renovables (como la solar y la eólica), la adopción de la reducción-reciclaje-reutilización de insumos y residuos, y la renuncia a los transgénicos y agrotóxicos para practicar una agricultura enteramente orgánica. Esa economía debe orientarse a hacer realidad el principio “de cada uno según su capacidad y a cada uno según su necesidad, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad”.


En lo político defendemos una política de tod@s, de más en más basada en el predominio de la democracia directa (en especial a través de asambleas, plebiscitos y referendos, desde lo local hasta lo nacional, aspirando a llegar a lo continental y lo planetario), facilitada hoy por los recursos que ofrece internet. El salto hacia una democracia directa planetaria incluye necesariamente la integración soberana y la cooperación mutuamente solidaria entre los pueblos de A. Latina


En lo educativo proponemos una educación ambiental socialmente generalizada que abarque tanto a toda la educación formal (desde la escuela maternal hasta la Universidad) como a todos los espacios de educación no formal (redes sociales, medios de comunicación, comunidades indígenas, asociación de vecinos, cooperativas, sindicatos, gremios, clubes deportivos, etc,). Esa educación transformadora aborda y encara la solución de los problemas socioambientales que se presenten en cada comunidad (desde lo local hasta lo planetario). Esa educación combate-supera el racismo y la xenofobia, e incluye una educación física cooperativa y formativa (que renuncia al deporte competitivo y contaminado por el dinero), y una educación sexual superadora del machismo y la homofobia.


En lo comunicacional proponemos la expropiación de los actuales monopolios y oligopolios mediáticos en beneficio de los medios comunitarios (en manos de asociaciones de ciudadan@s, como las citadas antes) y de medios públicos controlados comunitariamente.

2. Ahora bien, ante la evidencia de que los gobiernos llamados progresistas no asumen en su práctica esa plataforma con rumbo ecomunitarista, ¿qué papel y alcance tiene la discusión de esa insuficiencia?

La experiencia nos dice (y aquí pienso concretamente en Uruguay) que no fue ni es por falta de exposición y discusión de esa insuficiencia que la izquierda que se propone superar el capitalismo con intención socialista logró encaminar a sus respectivos países hacia ese horizonte. Por el contrario, desde el surgimiento mismo del llamado progresismo esa izquierda no ha dejado de llevar adelante esa exposición y discusión en innumerables panfletos, periódicos, medios de audio o audiovisuales, actos públicos, manifestaciones, pintadas, coloquios, etc. No obstante, a pesar de usar todos esos métodos de la discusión, las opciones políticas de izquierda que critican desde hace 40 años al llamado progresismo uruguayo, nunca han llegado al dos por ciento de los votos en las elecciones.

Ahora bien, ya en los años 60 el MLN sostuvo que era en vano esperar que la hegemonía de la izquierda reformista en el movimiento popular cayera como castillo de naipes ante las incesantes andanadas verbales de sus críticos con intención socialista (en la época fuertemente inspirados por la Revolución cubana). Y propuso que el pueblo sería ganado para la causa de la liberación nacional y el socialismo por una nueva metodología de lucha no practicada por la izquierda reformista: la lucha armada. El MLN comenzó a practicar la propaganda armada y rápidamente creció entre la juventud (en especial estudiantil, pero también en sectores asalariados urbanos y rurales), alcanzando una influencia en el panorama político del Uruguay que nunca había tenido ni por asomo la supuesta izquierda revolucionaria verbalista. En sus acciones de propaganda armada (que incluían las arengas orales y la distribución de panfletos) el MLN divulgaba sus ideas por la liberación nacional y el socialismo, sin nunca criticar a las fuerzas de la izquierda (que, en su mayoría, consideraba no consecuentemente revolucionarias).


Mi hipótesis es que esa gran influencia conquistada rápidamente derivó de la admiración que despertó entre la juventud (y otros segmentos sociales) la conducta y mensajes de personas que se jugaban la vida y la libertad en nombre de sus ideas; o sea, que surgió por un factor afectivo que no se encuentra en el universo de las discusiones.

Luego el MLN será militarmente derrotado al proponerse pasar al ataque directo de las fuerzas militares defensoras el capitalismo, pero esa es otra historia que no cabe abordar aquí. Lo notable es que tras la dictadura que se instala explícitamente en 1973 y cesa formalmente en 1985, toda la acción previa a la derrota dio como fruto tardío en 2009 nada menos que la elección a la presidencia del país de alguien que fue votado precisamente por la condición de tupamaro (que sufrió más de una década de la más dura prisión): José Mujica.


Que en su actuación legal éste haya renunciado a las banderas del MLN es otra historia que tampoco cabe analizar aquí. Pues lo que queremos traer a colación en relación a las tesis de Katz es la pregunta sobre si en vez de más exposición y discusión de las insuficiencias de los gobiernos llamados progresistas, no es indispensable que la izquierda que quiera avanzar hacia el socialismo (ojalá que en perspectiva ecomunitarista) invente nuevas metodologías (como lo hizo el MLN en su momento, y distintas a las de las fuerzas que dan origen y sustento a aquellos gobiernos) para disputar la hegemonía en el movimiento popular y en la ciudadanía en su conjunto.

Bibliografía mínima

“ “, Contribuição à Teoria da Democracia: uma perspectiva ecomunitarista” (2017), disponible gratuitamente en https://www.editorafi.org/196sirio


 

Imagen: Versión de @colectivofilopoiesis mediante IA "Dall-E"


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