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ECOMUNITARISMO E INTELIGENCIA ARTICIAL: BREVES NOTAS INICIALES SOBRE SU CONCEPTO Y USOS.

hace 3 horas
14 min de lectura

Escrito por: Sirio López Velasco (lopesirio@hotmail.com)


Imagen creada con IA.
Imagen creada con IA.

En 2023 abordamos por primera vez de forma explícita el tema de la Inteligencia Artificial (IA) en un breve artículo intitulado “Ecomunitarismo e Inteligencia Artificial no-inteligente y no-universal”. (Ver https://www.aporrea.org/internacionales/a319522.html). En el mismo cuestionamos la respuesta del Chat GPT a la pregunta sobre el Ecomunitarismo, poniendo en evidencia errores fácticos de dicha respuesta y cuestionando el hecho de que esa herramienta de supuesta IA usase solamente bases de datos en lengua inglesa, y, que, para colmo, los usase de forma deficitaria.

Ahora nos proponemos, en primer lugar, discutir el propio concepto de IA, y, en segundo lugar criticar su uso en el capitalismo y esbozar algunas pocas directrices básicas, genéricas e iniciales para el uso con perspectiva ecomunitarista de la llamada IA en algunas esferas de la vida humana.


El concepto


En esta sección nos basamos en los puntos de vista del reconocido neurocientífico brasileño Miguel Nicolelis (especialista en las relaciones entre el cerebro y las máquinas). (Ver en youtube “Inteligência artificial: tudo o que você precisa saber” – Miguel Nicolelis, programa “20 Minutos” de Breno Altman, 2023).


El “Vocabulaire technique et critique de la Philosophie” publicado por Lalande en París (Ed. PUF) en 1976, en la primera acepción del término “Inteligencia” decía: “Conjunto de todas las funciones que tienen por objeto el conocimiento, en el sentido más amplio de ese término (sensación, asociación, memoria, imaginación, entendimiento, razón, consciencia)…”. (La traducción es nuestra).


Nicolelis dice que la llamada IA es incapaz de crear, o sea, de imaginar, según el término usado por el Vocabulaire que acabamos de citar.


Y es muy difícil dilucidar si tal IA es capaz de “consciencia”, dada la complejidad-dificultad de ese concepto.


Algo similar se podría decir respecto a su posesión de “razón”, pues por lo menos desde Kant la Filosofía asume que ese concepto se despliega en las esferas (emparentadas pero diversas) de la razón pura, la razón práctica y el dominio del juicio estético. Y la pregunta es si y hasta qué punto y con qué autonomía la llamada IA es capaz de realizar valoraciones morales (en Kant, del dominio de la razón práctica), y valoraciones estéticas (analizadas por Kant en su “Crítica del Juicio”).


Por nuestra parte sostenemos que el “razonar” supone por lo menos el manejo adecuado de las formas de razonamiento válidas en el universo de la Lógica Formal, y el manejo adecuado de las Leyes básicas de la Lógica Dialéctica, y el manejo adecuado de los Cuasi-Razonamientos Causales, CRC (que son la forma de las Normas éticas), y en especial de los tres CRC que conforman las tres normas básicas de la Ética (ver López Velasco 2009).

Al mismo tiempo el “conocimiento” (unido al “razonar”) citado en el Vocabulaire se vincula indisolublemente al “aprender”, el que, a su vez, incluye por lo menos la capacidad de corregir errores para alcanzar un objetivo deseado. (Aquí estamos en el campo de lo que Habermas llamó la “razón estratégica”, que aquel autor distinguió de la “razón comunicativa”).


Ahora bien, es sabido que un chimpancé, al no poder alcanzar directamente con su manos una banana que desea comer, es capaz de corregir el error de su primer intento haciendo uso de un palo que le permite derribar la banana deseada.


Me pregunto si un robot humanoide que incluya la actual IA sería capaz de superar el siguiente test. Se le da por tarea coger una banana que está a una altura inaccesible al alcance de sus brazos mecánicos, pero dejando tirado en el piso un palo que, prolongando esos brazos, llega hasta la banana. La pregunta es si ese robot SIN RECIBIR NINGUNA OTRA INSTRUCCIÓN HUMANA, además de la inicial que le pedía coger esa banana, sería capaz de aprender de su primer fracaso, y en un segundo intento agarrar el palo yacente a su alcance y derribar con él la banana.

Esperando la respuesta de los especialistas, sospechamos que el robot no es capaz de hacer eso, pues el algoritmo que le fue introducido por un humano no incluía explícitamente ese recurso al palo. O sea, que el robot, a diferencia del chimpancé NO es capaz de “aprender”.


Nicolelis dice algo similar cuando afirma que un mecanismo de IA entrenado para fabricar músicas al estilo Mozart no es capaz de hacer músicas al estilo Beatles. En esa imposibilidad se mezclan la incapacidad de crear-imaginar y la incapacidad de aprender.

Ahora, yendo a la base del término “inteligencia”, Nicolelis sostiene que, a diferencia de la IA basada en sistemas digitales, el cerebro se comporta de forma analógica, porque entre el “cero” y el “uno” detecta y trabaja con todos los puntos situados entre esos dos extremos. A ese respecto, y pensando en el término “sensación” incluido por el Vocabulaire en el universo de la inteligencia, debemos traer a colación todo el gradiente de colores que un ser humano percibe-clasifica-valora entre dos colores (por ejemplo, entre el marrón y el amarillo, pasando por el rojo, el naranja, etc.), y aún dentro de un mismo color (como sucede con los diversos grados que diversas culturas establecen entre distintas variantes del verde o del azul, a tal punto que ocurre que en alguna cultura es una variante del azul lo que para otra se sitúa en el espectro del verde). Y en este mismo registro (sumando quizá “conocimiento”, “sensación” e “imaginación”) debemos pensar en todo el gradiente de atracción o de repulsión (¡y también de atracción y repulsión combinadas!) que puede despertar en cada persona otra persona, abarcando un largo intervalo que va del amor total al odio total. A propósito, que sepamos, ningún mecanismo dotado de IA ama u odia, en el pleno sentido y consecuencias humanas de esos sentimientos.


Quizá ello se vincula al hecho, destacado por Nicolelis, de que la “inteligencia” es un producto de todo el cerebro (y no de algunas partes) de sistemas orgánicos (léase, animales, y, agrego yo, quien sabe, vegetales). Por eso concluye que la llamada IA no es inteligente (como ya lo decíamos en nuestro artículo de 2023), porque no funciona con esa organicidad material plasmada en un cerebro.


Y agrega Nicolelis que la llamada IA tampoco es “artificial”, pues solo funciona con lo que le insertan seres humanos; sin su presencia visible o invisible (por ejemplo a través de algoritmos y programas) la llamada IA simplemente no existe ni es posible. Por mi parte agrego que si es posible imaginar robots provistos de IA que fabriquen otros robots similares, si en estos últimos no habría participación humana directa, sí la hubo en la fabricación de los primeros, por lo que lo “artificial” no es totalmente tal cuando nos retrotraemos a aquellos primeros mecanismos.


Así llegamos a la conclusión de que la llamada IA no es ni inteligente ni artificial.


Ahora bien, ¿de qué es capaz y para qué es muy útil (incluso para usos científicos) la llamada IA?


Nicolelis nos dice que es muy útil para realizar cálculos estadísticos y detectar parámetros invisibles a los ojos humanos a partir de un número impresionante de datos inaccesibles para la mente humana; y eso permite, por ejemplo, para fabricar modelos de previsión climática, y para establecer correlaciones que ayuden a diagnosticar enfermedades y recomendar tratamientos.


Ahora nótese que Nicolelis advierte que cuando la llamada IA fabrica textos, de hecho lo que hace es construir un gran plagio basado en muchísimos textos ya producidos por humanos anteriormente.


Y formula la hipótesis, que debe merecer todas las atenciones desde ya, que el uso continuo de la IA con la base digital que la alimenta, puede empobrecer las capacidades del cerebro humano.


Algunas directrices ecomunitaristas


Recuérdese: a) que el Ecomunitarismo es un orden comunitario-ambiental postcapitalista utópico que se basa en la aplicación cotidiana de las tres Normas éticas fundamentales que hemos deducido de la gramática profunda de la pregunta que instaura la Ética (y que nos obligan, respectivamente, a luchar para garantizar nuestra libertad individual de decidir, a realizar esa libertad en la búsqueda de consensos con l@s demás, y a preservar-regenerar la salud de la naturaleza humana no humana), b) que el Ecomunitarismo aplica el Principio que reza “De cada un@ según sus capacidades y a cada un@ según sus necesidades, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad”, y, c) que el Ecomunitarismo se despliega en por lo menos las siguientes dimensiones interconectadas: una Educación ambiental ecomunitarista socialmente generalizada, una Economía ecológica y sin patrones de base comunitaria y/o cooperativa, una Política de Tod@s basada en la predominancia de la democracia directa (ejercida a través de asambleas, plebiscitos y referendos), una Comunicación horizontal y simétrica que pone en manos de las comunidades todos los medios de comunicación, una Estética de la liberación que a tod@s educa para las Artes y a tod@s facilita la práctica de las Artes, y un Ateísmo no militante que une a creyentes y no creyentes en la búsqueda del Ecomunitarismo al tiempo en que promueve entre ellos un paciente diálogo tendente a superar a largo plazo no solo las dimensiones profanas de la alienación humana sino también la alienación religiosa. (Ver Marx 1844 y López Velasco 2025A).

El ese contexto proponemos en lo que sigue algunas ideas básicas, en perspectiva ecomunitarista, para el uso en algunas esferas de la vida humana de la actual (llamada) IA.


  • Uso en la producción


Como ha ocurrido con toda la ciencia moderna, la IA ha sido desarrollada por el Capital como una poderosa fuerza productiva subordinada a su proceso de auto-valorización constante y creciente, buscando la maximización de las ganancias.


En ese contexto, así como ocurrió con las máquinas analizadas por Marx en El Capital, la IA alienada de los productores se constituye en un instrumento más del trabajo alienado vigente en el capitalismo. En éste, como lo destacó Marx desde los Manuscritos de 1844, el trabajador se ve alienado del producto del trabajo, del propio trabajo, de la actividad productiva, de la Naturaleza no humana, del otro ser humano (en la figura del capitalista, pero también del otro trabajador), y de sí mismo (no sintiéndose un ser humano realizado, sino infeliz). (Ver Marx 1844 y López Velasco 2012). En especial la segunda dimensión de las alienaciones profanas recién citadas (a saber la alienación respecto del trabajo) cuaja en la IA en el hecho (ya plasmado en las máquinas del tiempo de Marx) de que mediante su uso el Capital aumenta el Ejército Industrial de Reserva (o sea el de los desempleados y cuentapropistas supuestamente temporales), que le permite negociar a la baja con los asalariados el monto de los salarios, la duración de la jornada laboral, y las condiciones de trabajo; la diferencia en relación a las máquinas anteriores parece ser de tipo cuantitativo, en la medida en que en el mundo de hoy hay mucho más población que en el vivido por Marx, y porque como la IA podría aplicarse a prácticamente todas las ramas productivas, aumentaría también mucho el número total de desempleados generados por ese uso; al tiempo de que ya ha aumentado significativamente en todo el mundo el número de cuentapropistas permanentes, que operan en la inestable economía informal, en la que están desprovistos de derechos sociales básicos, como lo son los seguros de salud, el derecho al tiempo de descanso, y los derechos jubilatorios.


La introducción de la IA en la producción capitalista le permite a los capitalistas disminuir sus gastos en mano de obra (contratando menos asalariados), y, si son competitivos, aumentar sus ganancias (en especial cuando éstas son extraordinarias para el capitalista que en una rama de producción usa la IA antes que sus competidores). Además hay que agregar que ya ocurre en muchos casos que esa materia prima y/o auxiliar que en la economía que incorpora la IA es la “información” que ha sido socialmente producida, es apropiada por los magnates de la IA sin que paguen nada por ella (como ocurre con los innúmeros textos que una plataforma de IA usa para fabricar los plagios denunciados por Nicolelis), lo que también les abarata los costos de producción, aumentando potencialmente sus lucros.

Ahora, no cabe duda de que por las virtudes y potencialidades de la IA destacadas por Nicolelis, y que ya referimos antes, la IA es una poderosa herramienta para producir mejor, más rápido, y con mayor precisión, una cantidad incalculable de productos y bienes que podrían facilitar el Buen Vivir de toda la Humanidad (como lo veremos de inmediato al resumir algunos rasgos fundamentales de la economía ecomunitarista). El drama es que en el trabajo alienado vigente en el capitalismo el asalariado está alienado de esos productos y bienes, que pertenecen al capitalista, y, solo podrá “reencontrarse” con los mismos en una “vía larga” en calidad de “consumidor” si su salario se lo permite (cosa que para muchos de esos “productos” no ocurre; piénsese tanto en ciertos vehículos terrestres, marítimos o aéreos de alta gama, en ciertos alimentos y bebidas de lujo, como en los “productos” que son en el capitalismo los viajes intercontinentales, etc., que por sus precios les están vedados a la gran mayoría de los simples asalariados).


La respuesta ecomunitarista a ese drama se encuadra en las directrices de la Economía Ecológica y sin Patrones (de base comunitaria y/o cooperativa) que caracteriza al Ecomunitarismo. En ésta destacamos (López Velasco 2025) que funciona con energías limpias y renovables, y practica las “5 R” que nos exigen Reflexionar sobre qué Planeta queremos legar a nuestros descendientes, Renunciar al consumismo y adoptar voluntariamente una vida de frugalidad ecológica, y Reducir, Reutilizar y Reciclar los insumos y residuos; en esa economía, que incorporará la IA con criterios y límites ecomunitaristas (en función de la aplicación cotidiana de las tres normas básicas de la Ética y del Principio rector del Ecomunitarismo), no habrá desempleados y las personas rotarán en sus funciones productivas, según sus respectivas vocaciones y capacitaciones, para poder desarrollarse en ellas y en el tiempo libre como individuos comunitarios-universales-cósmicos; y, con igual fin, la jornada laboral será reducida al mínimo necesario, y en esa economía se prescindirá del salario y del dinero, pues las necesidades de cada persona serán atendidas directamente desde el Fondo Común Comunitario Mundial de bienes y servicios, construido con el aporte de las capacidades de cada persona, sin ninguna mediación dineraria, aplicando el Principio rector que reza “De cada un@ según sus capacidades y a cada un@ según sus necesidades, respetando los equilibrios ecológicos y la interculturalidad”. Como se ve, en ese contexto la IA no provoca desempleo, sino que disminuye el tiempo que cada persona con sus capacidades debe dedicar a la construcción comunitaria del Fondo Común, desde el cual va a satisfacer todas sus necesidades, para desarrollarse como individuo comunitario-universal-cósmico también en actividades no (directamente) “productivas” (como los son, entre otras, las actividades comunitarias-solidarias, la práctica de las Artes y del Deporte formativo y cooperativo, y del ocio creativo y ecológico que permite gozar más y mejor la vida).


  • Uso de la IA en la comunicación interpersonal


Nicolelis denuncia que traicionando su potencialidad universalizante y su potencial orientación hacia las verdades, la internet y las llamadas “redes sociales” subsumidas por el capitalismo han creado islas cerradas mutuamente distantes donde florecen las fake news y los discursos de odio, en el contexto de algoritmos manipulados por los magnates de la IA para que sus usuarios acepten el Modo de Vida capitalista como “natural” y “fin insuperable de la Historia”.


Ante esa cruda y triste realidad el Ecomunitarismo promueve una Comunicación Horizontal y Simétrica que abarque a todos los humanos desde los espacios locales hasta el Planeta entero, para que, en una relación de interconexión y cooperación orientada a la búsqueda de las verdades y lo preferible para el Buen Vivir ecomunitarista, se creen las mejores condiciones para el florecimiento de cada persona y cada cultura. Tal Comunicación solo es posible si su administración está en manos de las respectivas comunidades, operando en el modo de la Política de Tod@s antes descrita. Así habrán de acabarse las actuales “islas comunicacionales”, el poder de las multinacionales de los medios de comunicación, y serán controlados y extinguidos (mediante una progresiva educación ambiental ecomunitarista que abarque todo el Planeta) los discursos y comportamientos de odio, racistas, xenófobos, machistas y/u homofóbicos. Algunos pasos en ese sentido están siendo adoptados incluso dentro del capitalismo, como lo intenta hacer Brasil al tratar de implementar una regulación de las Big Techs, y lo ha hecho Francia con la medida extrema (que habrá que rediscutir en términos democráticos y pedagógicos ecomunitaristas) de prohibir a los menores de 15 años el acceso a las llamadas redes sociales.


  • Uso de la IA en la Educación


Aquí habría que pensar tanto en el universo de la Educación formal (que es aquella que trascurre dentro de instituciones educativas) como en el de la Educación no formal (que ocurre fuera de tales instituciones). (Sobre la Educación, ver López Velasco 2009 y 2025A).

Por ahora nos limitamos a enunciar para esa vasta e importantísima dimensión de la vida dos simples Directrices ecomunitaristas, que habrá que desarrollar en muchos estudios, textos y prácticas futur@s. 1) En ese terreno la IA deberá ser usada de modo y formas que contribuya al desarrollo de individuos comunitarios-universales-cósmicos, solidarios entre sí y amantes-defensores de la Pachamama; todo uso de la IA que se aparte de esos parámetros merecerá la reprobación y la corrección-enderezamiento (o anulación) por parte de la familia y/o las educadoras y educadores que operen con óptica ecomunitarista dentro de espacios de Educación formal o no formal. 2) Por más mecanismos y medios de IA que se juzgue apropiado y conveniente usar, la educadora o educador de carne y hueso NUNCA podrá ser sustituid@ por robots (u otras herramientas de IA), porque la educación humana es una dimensión fundamental de la relación entre humanos.


  • Uso de la IA en la salud-medicina


El gran abanico de datos propiciado por la IA, destacado por Nicolelis, ya está siendo usado tanto como base para la implementación de políticas de salud preventiva, como para la elección de procedimientos terapéuticos. Un ejemplo de lo primero es el georreferenciamiento computadorizado que permite detectar en qué región o parte de un espacio rural o centro poblado son más frecuentes ciertas dolencias, para tratar de mejor entender las causas socioambientales que las generan, y poder pensar en medidas correctivas que las extingan, o, por lo menos, las minimicen. Un ejemplo de lo segundo es el gran potencial de auxiliar que tiene la IA para cruzar muchísimos datos y variables que le permiten al profesional de la salud hacer un diagnóstico más acertado, y, por ende, indicar una terapia más apropiada para cada paciente.


Aprobando esos usos, en óptica ecomunitarista nos limitamos aquí a agregar dos observaciones. En el marco de la Política de Tod@s el georreferenciamento debe ser realizado con la participación activa (desde la planificación hasta la discusión de los resultados y de las medidas correctivas) de las comunidades involucradas. Y en la realización del diagnóstico y en la indicación terapéutica NUNCA la IA puede suplantar al profesional de salud y al trato humano-amigo-dialogante que solo éste puede y debe establecer con la/el paciente.


  • Uso bélico de la IA


Muchas veces hemos afirmado que en el Ecomunitarismo habrán de desaparecer todas las Fuerzas Armadas y Policiales en cuanto estamentos especiales separados del resto de la población, que asumirá (en organización voluntaria y rotativa miliciana) todas las tareas de seguridad y defensa (que tienden a minimizarse en función de la relación solidaria plena existente entre seres humanos que lo tienen todo para desarrollarse como personas comunitarias-universales-cósmicas, amantes-respetuosas de la Pachamama). También dijimos que en ese contexto habrán de desaparecer todas las armas. Pero hicimos una excepción con aquellas que puedan proteger a la Humanidad y al Planeta de eventuales amenazas exógenas, como pueden serlo asteroides capaces de provocar graves daños a la Tierra, o eventuales incursiones extraterrestres agresivas. (El manejo de ese arsenal será asunto de las formaciones milicianas recién citadas).


  • El problema de los Datacenters


Todos los usos antes citados (y todos los demás ya existentes o que puedan venir a existir en perspectiva ecomunitarista) no pueden dispensar una cuestión que se hace candente: la de los Datacenters indispensables para el funcionamiento de la IA cada vez más abarcadora y diseminada. Cuando esas estructuras son gigantescas (como ya lo notó Nicolelis) consumen cantidades ingentes de energía eléctrica y de agua (para en enfriamiento de las instalaciones) que podrían-tendrían que tener un mejor uso socioambiental (cuando aún la mitad de África carece de electricidad al tiempo en que la cuenta de luz de muchas familias aumenta a causa de la demanda de los Datacenters colgados en la red pública, y que muchas comunidades alrededor del mundo penan hoy por la escasez de agua potable); además en sus modelos actuales, los Datacenters suelen producir un incesante ruido que afecta la salud físico-mental de quienes viven en sus proximidades.


Giovannelli y Lahaye (2026), nos aportan entre otros los siguientes datos: a) En 2025 algunos gigantes de la IA (Meta, Amazon, Oracle, Microsoft y Alphabet, propietaria de Google) invirtieron 1 billón de dólares en la construcción de Datacenters, y planean invertir 3 billones hasta 2030; b) En función de los males ya reseñados, ya se han levantado movimientos de resistencia popular (que los autores nos detallan) contra los Datacenters gigantes, que van desde Canelones (Uruguay) hasta la India, desde Chile hasta Quenia, desde una comunidad indígena de Brasil hasta Irlanda, desde Francia hasta EEUU, etc.

A los datos aportados por Giovannelli y Lahaye le agrego que la Gobernadora de N. York acaba de prohibir por un año la instalación de nuevos Datacenters en su Estado.

Todas las situaciones citadas (y otras similares que ya existen o puedan surgir) obligan a que en perspectiva ecomunitarista la Humanidad tenga que hacer una permanente evaluación del alcance, diseminación y límites que conviene fijarle a la IA en sus diversos usos actuales o potenciales.


Bibliografía mínima


Giovannelli, Lucille & Lahaye Séverin, “Uma onda global de protestos contra os Datacenters está varrendo o Mundo” (agosto 2026), em movimiento.revista.com.br em https://movimentorevista.com.br/2026/08/uma-onda-global-de-protestos-contra-os-data-centers-esta-varrendo-o-mundo/


López Velasco, Sirio (2009). Ética ecomunitarista, Ed. UASLP, México, disponible gratuitamente em https://rebelion.org/download/etica-ecomunitarista


__ (2012), Ideias para o socialismo do século XXI com visão marxiana-ecomunitarista”, Ed. FURG, Rio Grande, disponible gratuitamente en https://es.scribd.com/document/703024925/IDEIAS-PARA-O-SOCIALISMO-DO-SECULO-XXI-COM-VISAO-MARXIANA-ECOMUNITARISTA


___ (2025A) Decálogo, Manifiesdto y Compendio Ecomunitarista, disponible gratuitamente en https://www.editorafi.org/ebook/c054-decalogo-manifiesto-compendio-ecomunitarista


___ (2023, 2024, 2025, 2026), Filosofía Ecomunitarista Aplicada vol. 1, Textos breves 2022-2023, Ed. Fi, P. Alegre, Brasil, 2023, disponible gratuitamente en

https://www.editorafi.org/ebook/a042-filosofia-ecomunitarista-aplicada , vol. 2, Textos Breves 2023-2024, Ed. Instituto Quero Saber, Toledo, Brasil, disponible gratuitamente en

https://doi.org/10.58942/eqs.108, vol. 3, Textos Breves 2024-2025, Ed. Instituto Quero Saber, Toledo, Brasil, 2025B, disponible gratuitamente en https://doi.org/10.58942/eqs.145 , y, vol. 4, Textos breves 2025-2026, Ed. Instituto Quero Saber, Toledo, Brasil, disponible gratuitamente en http://www.institutoquerosaber.org/editora245


Marx, Karl (1844), Manuscritos económico-filosóficos, Ed. Alianza, Madrid, 1970.


___ El Capital (1867-1894), 3 vols., Ed. Pueblo y Educación, La Habana, 1973-1983.

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