ALGUNAS CONSIDERACIONES TRADUCTOLÓGICAS EN DOS POEMAS DE CATULO

Algunas consideraciones traductológicas en dos poemas de Catulo[1]

Álvaro Salazar Valenzuela


La cultura de diversidad sexual de Catulo difiere de la idea de cultura homosexual o bisexual actual. En este escrito presentamos nuestra traducción de dos textos homoeróticos y de amenaza, de dicho autor, con el fin de hacerlos llegar a un público latinoamericano.[2] Así, en esta breve presentación, hemos producido estas traducciones —del latín al español—mediante el análisis de las fuentes léxicas que pueden ser muy variadas, complejas y difusas; de las diferencias entre las culturas fuente y meta y; de otros factores que desafían al traductor en la realización de su trabajo.


El erotismo en Catulo aparece en sus poemas amorosos, así como en los burlescos, que llegan a nosotros —creemos—a modo de antipoesía, pues, de esta forma, se viste de «poeta maldito»[3] en su versión romana. Catulo transgrede la «decencia social» incluso hasta nuestros días y su lenguaje fabulosamente obsceno, difícil de traducir, nos golpea y seduce con un léxico que va más allá de lo vulgar. Su lengua es la lengua de una lascivia desenfrenada y erotizante, que muchas veces, como podremos ver, ofrece una posibilidad de venganza para quien se atreva a quitarle de las manos al ser amado o deseado.


De este modo, el poema 15, con el que comenzamos nuestra traducción, conlleva una carga cultural de cierta complejidad en sus potentes últimos versos, pues, Catulo, al referirse a percurrent raphanique mugilesque hace una amenaza a Aurelio, al que le indica que si no se hace cargo o no respeta al muchacho amado por este autor, él mismo «lo abrirá de piernas para meterle rábanos y mújoles». Esto, que puede parecer irrisorio y que, de hecho lo es, corresponde a una práctica realizada en la antigua Roma, a modo de castigo, para todos los hombres que cometían adulterio o atentaban contra las costumbres y que consistía en introducirles por el ano un pez llamado mújol.[4] Sin embargo, con el propósito de transferir la idea de esta «graciosa» y singular amenaza a nuestra traducción, decidimos cambiar el término «mújol» por «pescado» mediante una técnica de generalización en la que, como su nombre lo indica, generalizamos el término con el fin de que el texto sea más claro y fácil de entender por el lector, pues el mújol no es un pez que el público general conozca. Aquí, brindamos dicho poema:


XV


Commendo tibi me ac meos amores, Aureli. Ueniam peto pudentem, ut, si quicquam animo tuo cupisti, quod castum expeteres et integellum, conserues puerum mihi pudice, non dico a populo -nihil ueremur istos, qui in platea modo huc modo illuc in re praetereunt sua occupatti,- uerum a te metuo tuoque pene infesto pueris bonis malisque. quem tu qua lubet, ut lubet moueto quantum uis, ubi erit foris paratum: hunc unum excipio, ut puto, pudenter. quod si te mala mens furorque uecors. in tantam impulerit, sceleste, culpam, ut nostrum insidiis caput lacessas, a tum te miserum malique fati! quem attractis pedibus patente porta percurrent raphanique mugilesque.


15


Oh, Aurelio, a mí mismo y a mis amores te confío;

y un discreto favor te pido,

que si anhelaste algo en tu corazón

que desearas íntegro y puro,

me conserves de manera virtuosa al muchacho.

No me refiero a la muchedumbre: esos

para nada me asustan, pues se pasean en la plaza de un lado

para el otro ocupados en sus asuntos,

sino que es a ti al que temo y a tu pene, que es funesto,

para los buenos y los malos mancebos;

a ese que vas a mostrar cuando esté erecto a la vista,

por donde te plazca, cómo te plazca y cuánto quieras: solo a

este, que me parece discreto, exceptúo.

Porque si a ti, criminal, el pensamiento insensato y una lujuria

insana te han llevado a tanta culpa,

que con insidias a mi persona acosas,

¡ay de ti, entonces, desgraciado, y de tu maldito destino!

Que con las piernas y el agujero abierto

te meteré rábanos y pescados.


Asimismo, existe cierta dificultad para la traducción de los actos sexuales considerados impúdicos que aparecen en el poema 16. El primer verso de este poema dice Pedicabo ego vos et irrumabo, que aquí tradujimos como «Se la meteré y haré que me la mamen». Por un lado, pedicabo viene de paedico que, según el Diccionario de Latín de Oxford,[5] corresponde a la persona que se entrega a vicios contra natura y, como suele suceder con los variados diccionarios, no ofrece una traducción clara al respecto, por lo cual, al dar una idea de práctica poco natural hemos optado, simplemente, por la traducción explícita de «meter». Por otro lado, irrumabo, futuro del verbo irrumo tiene los sentidos de «amamantar» y «chupar», lo que nos da una idea de sexo oral que, en el caso de Catulo, aparece nuevamente a modo de castigo y amenaza hacia el otro que le molesta. Así, con la escasa información semántica que tenemos, podemos incurrir en desviaciones de significado, pero es aquí donde nace la figura siempre oportuna del traductor como creador, que en este caso nos lleva de la mano a lo que Battistón[6] llama el «mundo de imágenes», que, como explica esta autora, podríamos perder con el reemplazo léxico. Además, en este poema, nos topamos con un verso como Aureli pathice et cinaede Furi [Aurelio maricón y Furio mujercito vicioso] en el que nos volvemos a encontrar con un léxico de amenaza, que se nos presenta de manera burlona casi rayando en la crueldad y que provoca dolores de cabeza al traductor: con esto nos referimos a los adjetivos pathice y cinaede. He aquí el poema 16.


XVI


Pedicabo ego uos et irrumabo, Aureli pathice et cinaede Furi, qui me ex uersiculis meis putastis, quod sunt molliculi, parum pudicum. nam castum esse decet pium poetam ipsum, uersiculos nihil necesse est; qui tum denique habent salem ac leporem, si sunt molliculi ac parum pudici, et quod pruriat incitare possunt, non dico pueris, sed his pilosis qui duros nequeunt mouere lumbos. uos, quod milia multa basiorum legistis, male me marem putatis? pedicabo ego uos et irrumabo.


16


Se la meteré y haré que me la mamen,

Aurelio maricón y Furio mujercito vicioso,

que me juzgaron impúdico debido a mis

pequeños versos porque son afeminados.

Pues es apropiado que el poeta mismo sea casto,

mas para los humildes versos no es necesario;

así, estos solo poseen ingenio y gracia

si son afeminados y descarados,

porque pueden estimular la calentura, y no me

refiero a los jóvenes, sino a estos peludos

que no pueden mover sus penosas nalgas.

Y ustedes, que vieron abundantes miles de besos,

¿afeminado me consideran?

Se la meteré y haré que me la mamen.



De este modo y para concluir, las decisiones tomadas para ambos poemas consideran las diferencias entre la cultura de diversidad sexual de Catulo y su contexto sociocultural y la idea de cultura homosexual o bisexual actual. Como ya se comentó, en la primera nota al pie, esta es una breve presentación de nuestra traducción, que corresponde a un texto más extenso publicado en Iter Traducciones. Nuestra idea es presentar a Catulo a un público latinoamericano, con el fin de dar a conocer diferencias entre las culturas de origen y meta, así como la difusión de su obra literaria, a la vez que brindamos un acercamiento a la tarea del traductor, en especial, de textos antiguos.

[1] Este texto no es el escrito original, sino más bien un extracto y una adaptación de Salazar, Álvaro. «Poesía homoerótica en Catulo: textos y algunas consideraciones traductológicas». ITER Traducciones Vol. XXIII. Santiago. 2016. pp.177-190. El texto íntegro se puede consultar en: https://udla.academia.edu/AlvaroSalazar

[2] Existe, también, una versión muy interesante de los poemas de Catulo —en el español de Chile— llamada Leseras, traducida por Leonardo Sanhueza.

[3] Es así como Luis Antonio de Villena lo nombra en su libro Amores Iguales: «En cierto modo, Catulo de Verona (juventud disipada y destruida) podría ser el primer «maldito», avant la lettre, de la literatura occidental». De Villena, Luis Antonio. Amores Iguales. Antología de la Poesía Gay y Lésbica. La Esfera de los Libros, S.L. Madrid, España. 2002. p. 44.

[4] «Supplice qu’on infligeait à l’homme pris en flagrant délit d’adultére ou d’attentat contre les mœurs. Le muge est le poisson appelé aussi mulet». LAFAYE, GEORGES. Catulle Poésies. Société D’édition «Les Belles Lettres». París, Francia. 1984. pp.16.

[5] Lewis, Charlton T. A Latin Dictionary. Oxford University Press. New York, The United States. 1879. New York, The United States. 1991. pp.1179.

[6] BATTISTÓN, DORA. «Erótica y traducción. Examen de Catulo en el curso de Literatura Clásica». Anuario Nº 8. Fac. de Cs. Humanas – UNLPam. Santa Rosa, Argentina. 2009.

 

(Imagen diseñada por Natalia Camilo)


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