HOMBRE ESTOICO

Erguido sobre las columnas de la civilización, esculpido por el logos griego, naciste hombre estoico, ya adulto, desde el útero de la Historia. No te vi nacer, pero tengo un recuerdo (de hace siglos) donde me contabas el secreto de la perfección, pero yo no te escuchaba, miraba por la ventana emborrachada de la noche, y el alumbrado público era el consuelo de la estrella, y una luz de neón apagada la metáfora (perfecta) de una retórica olvidada. Me gustaría ser como tú y soportarlo todo bajo el poder de la virtud, pero soy lo que soy y déjame ser niña curiosa y mujer emancipada, ser pasión, ser razón confundida, ser la piedra en el zapato de la verdad, ser la pregunta. ¿Qué misterios encierra tu mente de laberinto, tu biblioteca empastada? que no es más que una vieja casa con demasiadas habitaciones, y siempre en el mismo rincón un anciano con una caja con llave, llena de llaves, que de vez en cuando se abre,

cuando la botella de vino se acaba y se rompen las columnas de la civilización. En ese momento te propongo que salgas afuera descalzo y sientas el olor oscuro y fresco de la noche el frío subir por tus pies y sentirte despierto, abrir los ojos como por primera vez, mirar el cielo.

Recuerda que los agujeros negros son posibilidades de estrella, recuerda que la estrella es luz. Sin luz no puedes leer este texto, sin luz tampoco entender lo que dice.

Con los ojos cerrados enciende un fuego abstracto con madera de los viejos muebles de tu mente, y enséñale al niño que no fuiste que el fuego quema, y podrás ver el miedo en sus ojos bien abiertos y el reflejo del fuego en esos ojos será la estrella, el eterno retorno y el ego. En una hoguera inquisidora podrán quemar las brujas, encerrar los impulsos primitivos de vuelta, en las habitaciones de tu mente, ponerles doble llave y candado, pero el fuego seguirá quemando hasta que la casa sea ceniza y vaguen los recuerdos, se confundan con la noche, libres de libros hasta llegar a mí. Ser tú mismo el elemento, fuego creador y no ser más casa solitaria ser encuentro y posibilidad, unidad.

Viajar años luz y vernos en la estrella lejana,

abandonando los cuerpos,

abandonando los prejuicios,

de una filosofía letrada.


Ilustración: Continuo en Horror Vacui "Hombre Fuego". Obra de Natalia Camilo Cisternas

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